Prueba – Chaqueta IXS Montevideo & pantalones IXS Caracas

He estado pensando que me gustaría tener contenidos más variados en este blog, y una sección de pruebas de material parece una buena idea. Mediante esta nueva sección quiero compartir con vosotros experiencias de primera mano, opiniones e impresiones del material que uso para mis viajes, y ofrecer consejo a aquellos que buscan equipo para ellos o sus motos.

Empezaremos con un análisis de uno de los elementos más preciados de mi equipo: mi traje IXS. Antes de mi primer gran viaje tenía un par de pantalones Dainese (no impermeables), unos pantalones impermeables de plástico, una chaqueta de rejilla para el verano Dainese, una chaqueta de invierno impermeable Dainese que se puede llevar encima de un traje (ideal para ir al trabajo a diario) y una chaqueta de invierno impermeable Dainese más adecuada para viajar. No es que sea fan de Dainese (o de cualquier otra marca en particular), pero compré un protector de espalda Dainese para mi primera chaqueta y usar la misma marca me permite pasarlo de una a otra. Además hay una tienda Dainese a dos calles de mí que hace muy buenas ofertas durante las rebajas…

En fin, mientras preparaba la ruta para el gran viaje me di cuenta de que no iba a ser la típica salida de fin de semana e iba a encontrarme con temperaturas y condiciones meteorológicas muy variables, pero no era práctico ni realista cargar con dos pares de pantalones y dos chaquetas con lo limitado del espacio para equipaje en una moto, así que vendí los pantalones y la chaqueta de invierno para buscar un traje cuatro estaciones.

La mayor parte de fabricantes tiene algún tipo de chaqueta estilo adventure para todas las estaciones y pantalones a juego, pero enseguida me di cuenta de que la mayoría son más bien una opción de tres estaciones: si bien todas llevan capas impermeables y térmicas que se pueden desmontar, muy pocas tienen el nivel de ventilación necesario en condiciones de calor intenso. El único que parecía ser lo bastante modular para ser un auténtico traje de cuatro estaciones era el modelo Rally de BMW. Había leído pruebas que lo dejaban muy bien, pero con todo el dinero que llevaba gastado en otro material difícilmente podía justificar su precio, que era tranquilamente el doble de lo que cuestan otros trajes.

Rastreando internet en busca de uno de segunda mano que fuese de mi talla encontré varias referencias a una comparativa de una revista alemana que ponía un traje del que yo nunca había oído hablar en primera posición por delante del producto de BMW, principalmente por ofrecer todo lo que éste ofrecía a la mitad de precio. Era el IXS.

IXS Montevideo Caracas

No había oído hablar de la marca antes, pero una rápida búsqueda por internet reveló que es una empresa suiza de importancia en el mundo de la moto (en esa época yo era relativamente un novato del mundillo…). No fui capaz de encontrar una sola mala opinión sobre la combinación de chaqueta y pantalón, y el precio era tentador, así que me puse a intentar encontrar una tienda dónde pudiera verlo y probármelo.

Parece que IXS no es una marca tan popular como otras en España, y el sector de moto de aventura es un segmento de mercado relativamente pequeño, sólo había una tienda en mi zona que tuviera el traje en stock, a unos 50km de mi casa. Fui a probármelo y me venía perfecto, así que lo compré sin dudarlo. ¿Qué pienso de él tres años más tarde?

Ajustes:

La chaqueta tiene muchos ajustes, de modo que es muy sencillo hacérsela cómoda: las mangas tienen una tira con tres botones automáticos en la parte de arriba del brazo y una tira ajustable con un hebilla de plástico bloqueable en el antebrazo; hay una tira ajustable alrededor de la parte trasera a la altura de los riñones y una tira pequeña con tres automáticos a cada lado del borde inferior. Los puños también tienen tres automáticos. Los pantalones tienen dos tiras de Velcro para ajustar la anchura de la cintura.

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Protecciones:

Hay protecciones Powertector en los codos y antebrazos, hombros y rodillas. Éstas no son simples piezas de plástico o goma como en trajes más baratos, sino material especial para la absorción de impactos con certificación CE. Además de esto hay un par de inserciones de espuma en los pantalones para proteger las caderas y una más gruesa en la chaqueta para la espalda, que es una de las pocas quejas que tengo de la chaqueta. Ya sé que la mayoría de chaquetas no incluyen ni eso, pero un protector como Dios manda estaría bien, aunque fuera en opción. Hasta donde yo sé, IXS no ofrece uno específico para esta chaqueta.

Almacenaje:

Este es uno de los puntos fuertes de la chaqueta: tiene tantos bolsillos que he llegado a perder cosas en ella. En la parte delantera hay un total de 10 bolsillos: dos pequeños en el pecho y dos pequeños por debajo de éstos, a la altura de las costillas; estos cuatro tienen cremalleras selladas. Luego hay dos bolsillos delanteros enormes que se cierran con una aleta con Velcro que a su vez tienen dos bolsillos pequeños con cremallera delante y dos bolsillos grandes con cremallera a los laterales que son ideales para que mi artillera meta las manos en ellos cuando tiene frío. Además de todos estos, hay partes del sistema de ventilación que se pueden usar como bolsillos cuando están cerradas, elevando el número total a 14 bolsillos en la parte delantera. A eso hay que añadir un bolsillo grande que cubre toda la parte baja de la espalda, un bolsillo interior al lado de la cremallera principal (no hace falta abrirse la chaqueta para acceder al contenido), y dos bolsillos en el interior de la chaqueta, que están duplicados en el interior de la capa térmica para que no queden inutilizados en invierno. En total, 18 bolsillos usables en modo invierno y 14, 12 o 10 en verano dependiendo de cómo se configure el sistema de ventilación.

Protección contra los elementos:

La chaqueta lleva una cremallera para unirla a los pantalones, mejorando la comodidad en ambientes fríos así como la protección en caso de caída. Se puede separar de la chaqueta y montarla en la capa térmica, así que se puede usar siempre. La capa impermeable se une a la chaqueta mediante una cremallera en cada lado de la cremallera de la chaqueta, tres botones automáticos en el cuello y dos en cada puño. La capa térmica se une a la impermeable, así que no es posible llevar la chaqueta solamente con la capa térmica y sin la impermeable. En ningún momento me he encontrado con que esto sea un problema, pues si hace falta la capa térmica es que hace suficiente frío como para que la capa impermeable no moleste. El montaje es el mismo, dos cremalleras en la solapa y dos botones automáticos en cada puño, pero solo uno en el cuello.

En los pantalones la historia es exactamente la misma, excepto que en la parte de abajo las capas se unen mediante cremalleras, cosa que me parece mucho mejor que los botones automáticos en esa posición.

Las capas térmicas dan suficiente protección en todo tipos los tipos de condiciones climáticas en las que he viajado hasta ahora, incluyendo nieve en invierno, con la ayuda de una camiseta térmica y un polar fino en los días más fríos. Hasta el momento no he necesitado ninguna capa extra en las piernas.

En cuanto a las capas impermeables, hay que tener en cuenta que en lo que a materiales transpirables se refiere, nada es verdaderamente impermeable, por mucho que diga el fabricante en el catálogo. En este caso la membrana impermeable es desmontable, no forma parte de la chaqueta, lo que significa que ésta (y los pantalones) se mojan bajo la lluvia y a pesar de que la membrana protege del agua, una chaqueta empapada se nota fría y pesada. Necesita un día entero con buen tiempo o una en habitación bien calefactada para secarse del todo, algo que conviene tener en cuenta cuando se viaje más de un día. No es lo mismo tender la chaqueta al final de una salida de domingo y olvidarse de ella que salir de una cama calienta en una mañana lluviosa y tener que ponerse un traje húmedo. En cualquier caso, si llueve lo suficiente el agua conseguirá traspasar tarde o temprano. ¿Cuánto rato es eso? Habiéndome encontrado sin más remedio que seguir el camino bajo lluvia intensa en más de una ocasión, puedo asegurar que bajo un buen diluvio, puede pasar en 30 minutos. En lluvia menos fuerte pueden pasar un par de horas antes de que el agua penetre. Normalmente llevo conmigo un mono de plástico barato. Es totalmente impermeable y más rápido; para ponerse las capas del traje hay que hacer un striptease al lado de la carretera y se tarda unos minutos en cerrar todas las cremalleras y botones, de modo que bajo lluvia intensa se empapan hasta la ropa interior de forma casi instantánea a menos que encuentres un lugar bajo cubierto para hacerlo.

Ventilación:

Todo lo descrito hasta ahora se puede aplicar a cualquier otro traje de cuatro estaciones decente en el mercado, pero este apartado es donde la IXS Montevideo destaca de verdad. Paso a paso, se puede convertir en lo más parecido a una chaqueta de rejilla de verano que se puede encontrar.

Primero hay dos pequeñas aperturas de ventilación por encima de los bolsillos del pecho.

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A medida que el día se vuelve caluroso, los propios bolsillos se pueden desmontar, dejando dos aperturas de rejilla de 100x130mm.

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A los lados de los bolsillos del pecho hay cuatro cremalleras que llegan hasta los bolsillos inferiores que se pueden abrir para dar más ventilación.

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Finalmente, con estas cremalleras abiertas, toda la parte frontal de la chaqueta se separa de la solapa de los bolsillos del pecho y se pliega hacia el interior y hacia abajo para meterse detrás de los bolsillos inferiores dejando dos aperturas de rejilla de 200x140mm en la parte delantera de la chaqueta.

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Las mangas también tienen cremalleras que van desde 140mm por encima del puño hasta casi el hombro y se abren de arriba hacia abajo, y para los días realmente calurosos, dos cremalleras abren la parte trasera de la chaqueta entera de forma parecida a las piezas delanteras y dejan una apertura de rejilla de unos impresionantes 350x250mm.

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Los pantalones tienen dos aperturas pequeñas en la parte trasera, dos más largas en diagonal por encima de la rodilla y finalmente dos grandes en vertical por el interior de la pierna (que también sirven para desmontar las protecciones de las rodillas). Para tener una buena ventilación de las piernas en los días más calurosos necesitaba separarlas de la moto, otro par de aperturas en el lado exterior hubiera ido bien, pero imagino que si IXS no las ha incluido en la nueva versión de los pantalones Caracas es porque podrían comprometer la eficacia de los protectores de rodillas en caso de caída. Dicho esto, dan mejor ventilación que muchos otros pantalones.

He estado a temperaturas por encima de los 40ºC con este equipo y mientras esté en movimiento, el flujo de aire es suficiente para mantenerme razonablemente fresco. Eso sí, para a visitar algo ya es otro cantar…

Durabilidad y acabado:

El traje está hecho de 600D Dynax y 500D Cordura y los pantalones de 500D Airdura y 630D Dynax, pero eso importa poco. Lo importante es que después de un uso intensivo ha aguantadao muy bien el paso del tiempo y muestra pocos indicios de desgaste.

Todas las cremalleras y automáticos son de buena calidad y tras tres años nada se ha desgarrado, aflojado o soltado. Lo único que en mi opinión ha sufrido un desgaste algo prematuro es el tejido suave que hay cosido alrededor del cuello. Nada serio, y probablemente pueda hacer que alguien lo repare, pero es un detalle que empaña el excelente acabado del traje.

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OK, ¿algo malo?

Solo algunos detalles: los bolsillos desmontables del pecho se separan completamente de la chaqueta, así que existe la posibilidad de perderlos. Dudo de que IXS suministre solo los bolsillos como recambio, así que cuidado. Yo perdí los míos de vista durante un par de meses después de una mudanza y hace mucho frío sin ellos en invierno. Por suerte aparecieron.

Como ya he dicho, la protección de la espalda es pobre y no hay un protector específico para la chaqueta, pero es algo que pasa con casi todas y siempre se puede comprar uno genérico de calidad.

Me gustaría que la chaqueta tuviese anclajes para una CamelBak como los tiene el BMW Rally, y cremalleras en las axilas hubiese sido otro buen detalle. El Rally tiene mangas desmontables, que si bien me parece un detalle inútil en un traje de moto, al menos permite abrir un poco las cremalleras para ventilar esa zona.

Aparte de eso, es un poco pesado, pero no se nota mucho con él puesto.

Este modelo ya no está a la venta, pero la segunda generación es idéntica en todos los aspectos y ha corregido dos de los detalles mencionados arriba: se puede comprar un sistema de hidratación opcional y los bolsillos del pecho no se separan del traje, así que es una compra más que recomendable.

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Conclusión:

Un traje muy bien diseñado y muy resistente que ofrece versatilidad real todo el año a un precio asequible. El mío parece poder aguantar mucho años más de uso y cuando llegue el momento, seguramente lo substituiré por otro igual.

Robada

Como muchos ya habréis visto seguramente en la página de Facebook de Stroming The World, no había pasado ni una semana desde el regreso de mis vacaciones cuando me robaron la moto nueva.

Hacía tres meses que la tenía, y al menos la pude disfrutar a fondo durante el verano: un viaje de cuatro días a Pirineos para escribir la prueba que publiqué hace poco, un viaje a visitar mi vieja V-Strom y hacer un poco de offroad e investigación para un futuro artículo que estoy escribiendo, y un maravilloso viaje a Normandía para explorar las playas del día D. Era una compañera de viaje rápida, divertida, cómoda y fiable, y a lo largo de estos viajes estaba demostrando ser una digna sucesora de mi querida V-Strom.

Ahora estoy a la espera de los acontecimientos, con la esperanza de que la policía dé con ella. En cualquier caso, estaba asegurada contra robo, a pesar de que tengo poca fe en que la aseguradora me dé una indemnización decente por ella.

El pasado fin de semana fui a recuperar mi fiel V-Strom y ponerla de nuevo en servicio. Vuelve a ser mi montura diaria, pero el hecho de haber perdido la Yamaha supone poner en suspensión indefinida mis planes para grandes viajes en el futuro, pasará una temporada antes de que pueda volver a contar historias sobre destinos remotos.

Entretanto, la vida sigue, y estoy rematando la historia del viaje a Normandía y la publicaré en breve. Espero que la disfrutéis.

Por favor, visitad la página de Facebook de Stroming The World y compartid la descripción de la Yamaha.

¡Gracias!

Actualización – La V-Strom guardada

Tal y como conté hace un par de posts, después de llevar mi anterior moto a su lugar de jubilación, tenía que volver para prepararla para dejarla almacenada a largo plazo: cambar los líquidos para eliminar humedades, meter un poco de aceite en los cilindros para protegerlos de la oxidación, etc.

Tenía unos días a mediados de agosto, así que me llevé las herramientas necesarias y me fui para allá. Esta vez me costó más esfuerzo sacar la moto, pues iba solo. Una vez en el patio y de cara a la calle, le reconecté la batería e intenté arrancarla. Tosió un poco y pareció funcionar, pero se paró. Me costó varios intentos antes de que el motor finalmente arrancara, pero cuando lo hizo giraba con suavidad y sin extraños. Sin embargo, al dejarla sobre la pata de cabra con el motor en marcha mientras cerraba la puerta vi que algo goteaba al suelo. Al inspeccionarla más de cerca vi que era gasolina, y venia de algún sitio encima de entre los cilindros, donde va el sistema de admisión. Mala señal.

La paré, la empujé adentro de casa y me puse a desmontar los paneles laterales y levantar el depósito a ver qué pasaba. Para cuando tuve acceso a esa parte la gasolina que había goteado se había evaporado, y no alcanzaba a ver restos por ninguna parte. Pensé que quizá era un manguito que se había secado y agrietado, así que con el depósito levantado para poder ver bien la volvía a poner en marcha. Esta vez arrancó al instante, sin titubeos, y funcionaba tan fina como de costumbre. Estuve un rato inspeccionándolo todo pero no vi gasolina por ninguna parte. Estaba muy sorprendido. Volví a poner el depósito en su sitio y decidí salir a dar una vuelta sin los paneles laterales para poder ver la zona del motor bien. La moto iba bien, y ninguna de las múltiples veces que paré a comprobar el tema vi gasolina salir de ningún lado. Concluí que la explicación más plausible era que se había ahogado con los repetidos intentos de ponerla en marcha y la gasolina sobrante había salido por alguna parte, pero aún no sé exactamente cómo. Si alguien tiene más conocimiento de mecánica que yo y una posible explicación, que me deje un mensaje, por favor.

Después de volver a casa y montar todos los carenados en su sitio, salí a dar una vuelta más larga. La llevé por carreteras secundarias, la nacional y pistas. El motor iba bien y no tenía problemas para subir de vueltas, el embrague y la caja de cambios iban suaves, la suspensión estaba bien… Parecía que la acabase de sacar ayer, a pesar de que habían pasado dos meses.

Fue en ese momento cuando me di cuenta de que era una pena guardarla a largo plazo. Puedo pasarme por aquí sin problemas cada dos meses y sacarla un rato, al fin y al cabo como mejor se conserva una máquina es usándola, aguanta mejor el paso del tiempo que si se la deja ahí quieta.

Así que volvió al sótano con la batería desconectada y le haré una visita en un par de semanas ahora que ya se han terminado las vacaciones de verano.

Prueba – Yamaha XT 1200 Z Super Ténéré de 2010

Recogí mi Super Ténéré y durante la siguiente semana, aparte de una escapada matinal a la montaña con mi artillera que no me permitió explorar a fondo el potencial de la moto, solo tuve la oportunidad de usarla como transporte diario al trabajo. 17 km de ida, 17 de vuelta, salir de la ciudad, volver a la ciudad. No son precisamente las condiciones adecuadas para ver qué tal la moto más allá de un análisis factual:

El accionamiento del embrague hidráulico es muy suave y requiere menos esfuerzo que el sistema por cable de mi V-Strom. Los frenos son mucho, mucho mejores, con pinzas de cuatro pistones delante y frenada combinada, lo que significa que solo necesitas apretar la maneta y también aplica presión al freno trasero. Para frenadas más intensas, o si se quiere distribuir la potencia de la frenada uno mismo, al presionar el pedal de freno el sistema se desconecta y se frena cada rueda por separado. El sistema vuelve solo a la frenada combinada en cuanto se libera la presión de ambos mandos. El manillar es alto y ancho, lo que hace la posición de conducción muy relajada y permite pasar por encima de los retrovisores de los turismos sin problemas cuando hay tráfico. El asiento es ancho y muy cómodo, y ajustar la altura es un proceso muy simple que no precisa de herramientas: se levanta el asiento, se cambia la posición de la base un poco hacia atrás y voilà, la altura baja de 870 a 845 mm. La instrumentación es clara y ofrece bastante información, pero un detalle que me molesta es que hayan decidido incluir el consumo instantáneo y no un indicador de marcha… ¿De qué sirve un indicador de consumo instantáneo en una moto? Es una manera de apartar los ojos de la carretera más de lo necesario y tener un accidente. Un indicador de marcha hubiese sido mucho más práctico. Y ya que estamos, teniendo una lectura de nivel de gasolina y consumo instantáneo, añadir un indicador de autonomía hubiese sido cuestión de unas pocas líneas de código más. Cuando la moto entra en reserva se activa un cuentakilómetros específico que cuenta desde cero a partir de ese momento, pero depende del conductor estimar la distancia que le queda hasta quedarse seco. Las maletas y top case originales que venían con la moto tienen buen aspecto y son muy prácticas, las cerraduras se accionan con la llave de contacto, eliminando el manojo de llaves que cargaba en la otra moto, aunque esto puede suponer un problema si uno decide venderlos. Todo muy objetivo y aburrido.

Así que cuando terminaron las clases y tenía cinco días libres para Sant Joan antes de empezar los cursos de verano, cogí a un amigo que tiene una Ténéré 660 y que quería hacer un poco de offroad y nos fuimos hacia los Pirineos a ver de qué eran capaces las motos. Nos dirigimos a Banyuls, un pueblo vinícola en la costa francesa justo al otro lado de la frontera. Era un buen sitio para empezar con el plan: hacer los Pirineos catalanes de este a oeste.

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Una etapa de autopista reveló unas cuantas cosas: en el lado negativo, mientras que la anchura del depósito y los carenados del radiador ofrecen una muy buena protección para las piernas, la cúpula de serie se queda muy corta. Con 1,84m notaba claramente turbulencias en el casco y en los hombros y era imposible ir con el visor abierto, algo que no era ningún problema en la V-Strom con una cúpula alta Givi. Hay un juego de agujeros extra en los soportes de la cúpula, pero a diferencia de la V-Strom no tienen rosca para los tornillos que l aguantan, así que no se puede subir a una posición más alta. En cualquier caso, subirla dejaría un hueco entre la cúpula y el panel de instrumentos, lo que dejaría entrar aire por ahí. En el lado positivo, la moto es muy estable a velocidades altas, y puede mantener un buen crucero sin esfuerzo y con potencia de reserva de sobra si hace falta, que es exactamente lo que quería ahora que viajo con pasajera.

Cuando llegamos a Banyuls giramos hacia el interior en busca de un collado llamado Col de Banyuls que vuelve a llevar a territorio catalán. La carretera que sube a él es poco más que un camino rural asfaltado, y hay una parte al principio en el lado francés que no lo está (o lo estuvo hace tiempo, pero ya no). Se puede hacer en un turismo sin problemas si uno pasa con cuidado, y yo lo ataqué rápido con la moto. Esto reveló lo que había estado esperando y que se confirmó en los días siguientes – la suspensión era mucho mejor que en la V-Strom. Luego volveremos al tema.

Llegamos al pueblo de Espolla y desde allí, en vez de seguir hacia el sur para conectar con la autopista hacia la frontera, intentamos encontrar una ruta que yo ya había intentado hacer sin éxito cuando hice el transpirenaico el año anterior: una pista que pasa a través de unos terrenos militares y conecta con Campany. Esta vez habíamos bajado mapas topográficos y confiábamos en poder encontrar el camino correcto.

La moto venía con un juego de Metzeler de carretera, y cuando mi amigo propuso hacer offroad, viendo que no estaba para nada familiarizado con la moto y que pesaba considerablemente más que la Suzuki, los cambié por un juego de Mitas 50/50. Me alegré mucho de la decisión en cuanto nos metimos por el primer tramo de pista… El terreno era principalmente el granito descompuesto del Mediterráneo, granos de arena dura sobre una capa de roca, y la moto se comportó de forma impecable con los Mitas, muy noble, daba confianza y disimulaba muy bien el peso a pesar de ir cargada con todas las maletas.

Las cosas se complicaron un poco más adelante, la pista se deterioró con surcos profundos en una sección de cuesta pronunciada, y aquí fue donde la moto demostró su capacidad: este terreno era peor que cualquier cosa que hubiera hecho con la V-Strom, y a pesar de tener una experiencia muy, muy limitada con la moto, de pie sobre los estribos y con un golpe de gas firme, subimos la pendiente sin problemas, las suspensiones absorbiendo las piedras y los surcos.

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Desafortunadamente, tuvimos que abandonar poco después. Tras otra subida pronunciada llegamos a un punto en que la pista descendía de forma abrupta, y ninguno de los dos se veía preparado para meter motos cargadas hasta arriba por ahí, así que dimos media vuelta y regresamos a Espolla y la carretera principal. La sierra de l’Albera me había vuelto a derrotar. En el lado bueno, puedo decir que se me terminó el talento mucho antes de que a la moto; es una máquina muy capaz en el campo si uno sabe lo que hace, pero mis habilidades están claramente por debajo de las de la moto.

Hora de buscar curvas, y la GI-501 y 505 eran la carretera perfecta. Sale del pueblo de Agullana y no lleva a ninguna parte, termina en la frontera con Francia en un monumento a Lluís Companys, lo que significa que prácticamente no tiene tráfico. Incluso con neumáticos de semi-offroad y cargada de equipaje, la moto era muy divertida en una carretera de montaña revirada, puedes tumbar sin miedo, el tren delantero va bien plantado y da información, con 117Nm el motor tiene par de sobra para dar un empuje intenso y suave desde muy abajo en la gama de revoluciones, y pasadas las 4.000rpm tiene un sonido delicioso. Sé que hay quien encuentra esta moto aburrida, pero a mí me pareció que se adapta a mi estilo de conducción perfectamente, prefiero tener par que potencia arriba del todo del cuentarrevoluciones.

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Una vez en el collado, la carretera sí que comunica con el lado francés, pero es solo una pista de gravilla. Estaba en buenas condiciones y bajaba, en algunos tramos de forma pronunciada, hasta el pueblo de Las Illas. Aquí tuve varias oportunidades de probar, intencionada y no intencionadamente, el ABS. He leído muchas críticas por no haber hecho un sistema desconectable, y como esto limita las capacidades camperas de la moto. A esas críticas puedo replicar dos cosas: Uno; el sistema está increíblemente bien calibrado, y debo reconocer a Yamaha el mérito por haber elegido este enfoque. BMW simplemente monta un interruptor para desconectar el sistema, Yamaha se ha tomado la molestia de desarrollar un sistema que funcione realmente bien fuera del asfalto. Hice varias frenadas fuertes intencionalmente, y tuve que frenar a fondo un par de veces que un coche apareció en una curva en sentido contrario, y en ningún momento me quedé sin frenos. En la V-Strom bastaba con un poco de gravilla o un par de baches seguidos para dejarla fuera de juego. Dos; si eres un maestro del offroad (yo desde luego no lo soy) y realmente necesitas desconectar el ABS, por 55€ tienes un kit con un interruptor, el cableado necesario y un fusible, y estoy seguro que te puedes hacer uno tu mismo por menos, así que no creo que el hecho de que la moto no tenga ABS desconectable sea tan grave.

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Pasamos la mitad de los dos días siguientes en la carretera y la otra mitad en pistas. En la carretera la Super Ténéré se comportó impecablemente y fuera de ella fue una revelación. Había cambiado los muelles de la V-Strom por unos más firmes para poder aguantar el peso y ser capaz de hacer algo de offroad sin hacer topes, pero teniendo poco recorrido, la suspensión era seca en las pistas: la rueda delantera rebotaba y tenía que pelearme para hacerla ir por donde yo quería, y la trasera perdía tracción por la misma razón. Nunca había llevado otro tipo de moto offroad, y daba por hecho que las cosas eran así… Esta moto me abrió los ojos: más recorrido de suspensión un sistema de amortiguación más sofisticado significaba que la moto se lo tragaba todo, manteniendo las ruedas pegadas al suelo casi siempre, y el motor calado a 270º se comporta como si fuera un monocilíndrico enorme, mandando la potencia a la rueda trasera en pulsaciones para mantener la tracción. Subía por las empinadas horquillas de las pistas en el corazón de los Pirineos prácticamente al ralentí sin problema alguno, algo que de ningún modo hubiera podido hacer en una Tiger 800. A pesar de esto, la 6ª marcha es lo suficientemente larga para hacer autopista relajadamente, una buena combinación. El asiento que era tan cómodo en carretera es lo suficientemente estrecho en su parte delantera, y con el manillar bastante alto, al ponerse de pie la postura es casi perfecta. Digo casi porque siendo más bien alto, preferiría tener el manillar un poco más arriba, pero eso tiene fácil solución con un par de elevadores, que definitivamente pondré más adelante.

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En conclusión, una impresión muy positiva de la moto. Los ajustes y acabados son muy buenos, quizá no luzcan tanto como en una BMW, pero al fijarse se ve que Yamaha se ha gastado el dinero conde cuenta, diseñando una moto dura y funcional, para darle uso, no para presumir. Todo está diseñado de forma inteligente y parece ser bastante sencillo hacer uno su propio mantenimiento. El cardán no tiene que aguantar cargas tan fuertes como el de una GS, pues hay otro brazo al otro lado para distribuir fuerzas, lo que significa que probablemente sea más fiable a la larga, y viniendo de una moto de transmisión por cadena no noté ninguna reacción rara al acelerar o reducir, lo que hace que el famoso Paralever parezca un poco innecesario y delicado. Desde luego es precioso, pero prefiero algo a lo que pueda dar un uso intensivo con tranquilidad.

Con las vacaciones de verano la moto tiene al menos dos viajes por delante, lo que significa que le tocará revisión al volver. La intención es hacerla yo mismo, ya contaré lo fácil o difícil que ha sido cuando lo haga.

Lo bueno:

  • Entrega de potencia – muchos bajos y capacidad de seguir empujando hasta arriba del cuentarrevoluciones.
  • Posición de conducción y asiento muy cómodos, postura natural de pie.
  • Buen comportamiento offroad.
  • Intervalos de mantenimiento largos, parece fácil trabajar en ella (por confirmar).
  • Buen escalonamiento de marchas – la 6ª es relajada para la autopista, la primera suficientemente corta para offroad, el par ayuda y cuando no es suficiente, el embrague bañado en aceite aguanta mejor que uno seco.

Lo malo:

  • Poca protección aerodinámica de la cúpula de serie – turbulencias en el casco y los hombros. Necesito una más alta.
  • Brusca al cerrar completamente el gas. No es grave, pero puede terminar molestando en un atasco.
  • Falta un indicador de marcha.

Editado: A los pocos meses, justo a la vuelta del viaje a Normandía, esta moto fue robada justo delante de la puerta de casa.

Una última salida

Moto nueva. Así que ¿qué pasa con la otra? A diferencia de un coche, una de las muchas ventajas de las motos es que existe un mercado de segunda mano muy activo, de modo que es muy fácil cambiar de moto a menudo y disfrutar de un poco de variedad. No solo eso, también significa que hay muchas motos en buen estado a la venta y que es fácil vender la propia y costear una buena parte del precio de la siguiente.

El problema era que la mía era muy especial para mí. Había sido mi primera moto grande y a pesar de que empezó como una moto para ir al trabajo, pronto ascendió a moto de fin de semana, moto de puentes, moto de vacaciones y finalmente moto de aventura. Me llevó a través de Europa a Rusia y Kazajstán. Al cabo Norte y hacia el sur hasta el Adriático. A través de los Alpes. De punta a punta de los Pirineos. Por toda España y Portugal…

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Para cuando llegó la Yamaha y decidí jubilarla, se había convertido en una compañera de viaje y no tenía ninguna intención de desprenderme de ella. Me decía a mi mismo que era demasiado vieja, que con casi 140,000 km no tenía prácticamente ningún valor en el mercado de segunda mano, pero eso no era más que una pésima excusa. Podía venderla a piezas, hay mucha demanda para recambios de V-Strom en España. También podía vender los accesorios, me había gastado una pequeña fortuna preparándola para los viajes de aventura. Pero la verdad era que sencillamente no quería desprenderme de ella. Así que hice lo que sabía que iba a hacer desde el principio: guardarla.

Así las cosas, a finales de junio la preparé para su último viaje; un viaje por un camino que había recorrido muchas veces ya, que yo había hecho incontables veces en coche antes de ella, un camino que para mí siempre ha ejemplificado el placer de conducir.

Mis abuelos paternos nacieron en una aldea remota perdida en el campo en una región con muy poca población. Su casa aún sigue en pie y a veces pasamos puentes o vacaciones allí, es un lugar maravilloso, tranquilo, precioso y lo más importante, alejado de carreteras principales. Hay mil rutas diferentes para llegar allí desde Barcelona, yo he llegado a tardar desde cinco horas a dos días en hacer el viaje, y más que el tiempo que pasó allí, lo que realmente disfruto es el llegar hasta allí.

Mi primer viaje largo en moto fue allí, tardé unas seis horas en una época en que no había pasado más de una hora seguida encima de la moto. Acababa de comprarla y un viaje de esa envergadura era todo un reto, no tenía ni idea cómo aguantaría o qué haría si me cansaba a medio camino. Fue una gozada. Me enamoré de la moto, de ir en moto, y no me he bajado de ella desde entonces.

Así que con un lugar donde guardarla y una excusa para hacer el viaje de vez en cuando y visitarla, nos pusimos en camino por esas carreteras tan familiares una última vez.

No se le notaban para nada los kilómetros. Cargada de equipaje para un fin de semana, todos los recambios y herramientas específicos para ella que ya no iba a necesitar para la Yamaha y una pasajera, aún podía mantener una velocidad de crucero decente y dar guerra en las carreteras de curvas. Era como si me dijese “¿ves? Puedo hacer otros 100,000 km como si nada, estoy hecha para esto”.

11888054_936788876382659_5627847432064108372_nSé que las V-Strom pueden durar más de 140,000 km, pero no quería usar la mía hasta romperla. Sabía que a la mía aún le quedaban unos cuantos miles de kilómetros, la idea era llevarla allí y dejarla almacenada hasta que decidiese usarla de nuevo para proyectos futuros y la minúscula aldea era el lugar perfecto: el clima es muy seco, así que no hay problemas de que se oxide nada.

Meter la moto en la casa ya era harina de otro costal… No hay una garaje propiamente dicho en la casa, solo un sótano al que se accede desde un patio. Oh, y la casa tampoco está terminada… está lo que se dice en proyecto, no es la casa de mis abuelos, es una que compramos hace unos años. En resumen, cuando llegué y abrí el portalón de madera que a al patio me encontré con malas hierbas y zarzas hasta la cintura. Metí la moto hacia la puerta trasera ayudándome con los pies, la rueda trasera patinando sobre la hierba, hasta que conseguí alcanzar el sótano, donde encontré el siguiente obstáculo. Avancé centímetro a centímetro entre herramientas y material de construcción hasta llegar a los dos altos escalones que daban al único espacio despejado donde podía guardar la moto, al fondo del sótano. Usamos unos tablones de madera con un ladrillo debajo para evitar que se partieran por la mitad bajo el peso de la moto y conseguimos meterla allí arriba.

Bien, hay una serie de operaciones que hay que hacer para dejar una moto parada en buenas condiciones durante períodos largos de tiempo, pero era un fin de semana normal, lo que significaba que teníamos que volver a Barcelona al día siguiente, y esta vez en autocar, lo que lleva mucho, mucho más tiempo que en moto, así que desconecté la batería y levanté la moto con el caballete y unas maderas para que ninguna de las dos ruedas apoyase en el suelo. Para mediados de agosto ya volvería con todo lo que necesitaba para prepararla para hibernar.

La mañana siguiente pedimos un taxi que nos dejó en el pueblo por donde pasa el autocar. Hacía más de diez años desde la última vez que había hecho ese viaje de vuelta de 8 horas en autocar, y la combinación de recuerdos de adolescencia y el haber dejado mi moto atrás hizo que me invadiese la melancolía mientras disfrutaba de las vistas convertido esta vez en pasajero.

Nueva nena

Desde que terminé el viaje original Stroming The World llevo diciendo que tenía que cambiar la moto. Compré la V-Strom de segunda mano, pensando que era mi primera moto grande y que le iba a dar un uso intensivo como moto para ir a trabajar cada día e iba a dormir en la calle, así que era una buena idea comprar algo barato y fiable. Tenía casi 40.000 km y en aquel momento yo no tenía ni idea de que me iba a llevar a tantos lugares. Para cuando el viaje había terminado la moto no tardó en superar la barrera de los 100.000 km de vuelta a su papel de transporte diario, y además la llevaba a todas partes: fines de semana, vacaciones en Córcega, viajes por casi toda España… y seguía pensando que tenía que empezar a considerar una nueva, ya que la vieja y fiable V cargaba con demasiados kilómetros a sus espaldas.

¿Qué se compra uno después de una V-Strom? Generalmente la respuesta es “otra”. No hay nada tan barato, fiable y versátil como estas motos. Nada. Pero ahora la mayoría de viajes eran con dos personas a bordo, y quería algo más potente. Durante meses y meses pasé horas leyendo pruebas y opiniones, intentando averiguar cuál era la mejor substituta. Quería algo un poco más potente, cómodo, igual de fiable y con la capacidad off road que le faltaba a la V, es decir, mejores suspensiones y más altura libre al suelo.

Primero miré en el mismo fabricante; tenía muy buena relación con el concesionario Suzuki en Barcelona y confiaba en la marca, al fin y al cabo mi V había resultado ser 100% fiable. Eché un vistazo a la V-Strom de 1000cc, pero hubo cosas que no me convencieron. Era un modelo nuevo, así que aún no había unidades de segunda mano, lo que significaba que quedaba fuera de mi presupuesto, y estaba bastante orientada al asfalto: ruedas de aleación de aluminio, poca distancia al suelo y poco recorrido de suspensiones en comparación con la 650. Y tampoco era la chica más guapa del baile, por decirlo de alguna forma.

La GS era otra respuesta obvia para muchos, pero los precios por una de segunda mano eran simplemente ridículos, y las que estaban dentro de mi presupuesto tenían unos kilometrajes astronómicos. Y a pesar de toda su fama de moto para dar la vuelta al mundo y Long Way Round, etc. una GS no me inspiraba la misma confianza que mi V en cuanto a fiabilidad se refiere. Demasiadas historias de cardans destrozados y problemas electrónicps. Leía constantemente comentarios acerca de “componentes de calidad” en la prensa especializada, pero cuando miraba cómo habían envejecido los plásticos de una GS que viviese en la calle comparados con los de mi V, yo no percibía la famosa calidad por ninguna parte. Mi moto es una mula que trabaja a diario, no una reina de garaje que solo sale los domingos que hace sol, y necesito que esté a la altura de lo que se espera de ella.

La GS 800 era interesante: mucho más adecuada para hacer off road, más potencia que mi V para llevar a dos personas, no tan pesada, más barata de adquirir y con una gran oferta de accesorios de terceros fabricantes. Sin embargo, tenía tres problemas: Uno; la misma fiabilidad inconsistente de su hermana mayor. Dos; poco agraciada estéticamente, jamás me enamoré de ella, y tienes que querer a tu moto, no basta con que la mires y pienses “está bien”. Y tres; el fenómeno Porsche Boxer. Da igual lo bueno que sea, parece que no te has podido permitir un 911. Con esta pasa lo mismo, no es una 1200 GS.

Si quería más potencia, mas capacidad off road y más diversión, parecía que la respuesta era naranja. Había probado la 990 Adventure de Ilya en Moscú y me había enamorado. Los precios de las de segunda mano eran razonables, además, al menos en España, y era la reina indiscutible en terrenos difíciles. El problema es que las Katies son 100% adrenalina el 100% del tiempo. Genial para viajes de aventura o atacar una carretera de montaña el fin de semana, no tan genial para el tráfico del día a día, y mientras que son relativamente baratas de comprar de segunda mano, son tremendamente caras de mantener. El consumo de gasolina puede llegar a ser absurdo en tráfico denso (tengo que entrar y salir de Barcelona cada día), y el ajuste de válvulas es cada 12.000 km, lo que supone desmontar media moto cada pocos meses. Gracias pero no.

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La Triumph Tiger Explorer de 1200 también quedó descartada, demasiado cara, al igual que la Moto Guzzi Stelvio, que no solo era demasiado cara nueva (muy exclusiva y por lo tanto difícil de encontrar de segunda mano) sino que además tenía un valor de reventa catastrófico si la quería cambiar más adelante.

Esto dejaba dos candidatas que tenían buena pinta sobre el papel: la Triumph Tiger 800XC y la Yamaha Super Ténéré 1200. Las dos tenían ruedas de radios, buen recorrido de suspensiones y distancia libre al suelo, potencia suficiente para llevar a dos personas más equipaje, y había unidades disponibles en el mercado de segunda mano. El problema con la Yamaha era que aún quedaba fuera de mi presupuesto, y las pocas que me podía permitir tenían más de 50.000 km, no tanto como las GS, pero seguía siendo más de lo que yo quería, y también me preocupaba el peso. ¡El trasto pesa más de 260kg en orden de marcha!

Así que parecía que iba a ser una Triumph Tiger. Fui al concesionario donde había encontrado mi V de segunda mano y pregunté si tenían alguna a la venta. Resultó que sí, una unidad de pruebas, casi nueva, de color negro, una buena ocasión. Estaba prácticamente convencido de que había encontrado mi moto, hasta que la probé.

Menuda decepción. Me gustaba mucho la moto, tenía unas líneas preciosas, buena suspensión, muy buenos frenos comparados con mi vieja moto, y el legendario motor tricilíndrico era suave como la seda. Lo que no estaba a la altura de las expectativas eran los bajos. Todo el mundo decía que el motor era lo mejor de los dos mundos, con los bajos de un bicilíndrico y la capacidad de subir de vueltas de un cuatro en línea. Pues no. A pesar de tener 27 caballos más que mi moto, solo tenía 16 nm más de par motor, y la calé demasiadas veces en el tráfico lento de Barcelona. Hay quienes dicen que es cuestión de acostumbrarse al embrague y a la manera en que entrega la potencia, pero aún así la moto requería más trabajo y atención para llevarla en condiciones de tráfico denso que mi V, y no me veía usándola a diario, no digamos ya negociando una pista difícil. M dejó con la sensación de que Triumph habían diseñado una muy buena moto trail y la habían arruinado montándole un motor de carretera.

De vuelta al principio, pues… Seguí llevando mi querida V y empecé a considerar simplemente cambiarla por otra igual cuando fuese demasiado vieja, hasta que me invitaron a una boda.

En alguna parte leí unas estadísticas sobre la cantidad de gente que encuentra a su pareja en una boda, y parece que es cierto. Durante la comida estábamos sentados con un amigo mío que tiene una Ténéré 660 y conoce a uno de los mecánicos donde la compró. Estábamos hablando de motos y mencionó que tenían una Super Ténéré a la venta allí. Solo dos cosas me habían echado para atrás respecto a esa moto: el precio y el peso. Aparte de eso, era la moto perfecta: fiabilidad japonesa, potencia, par motor, transmisión por cardan (se acabó el mantenimiento de la cadena) y relativamente barata de mantener. Me dijo que la moto se vendió allí y le habían hecho siempre ellos el mantenimiento, así que sabían que era una buena unidad, muy cuidada, solo tenía 13.000 km y pedían por ella lo mismo que por las que yo había estado viendo con alrededor de 50.000 km, así que la fui a ver a la semana siguiente.

Resultó que el propietario era un dentista que había comprado la moto de capricho y solo la usaba para ir entre sus dos consultas y pasar las vacaciones en Mallorca una vez al año. Estaba como nueva y tenía todos los accesorios que venían en el paquete First Edition: cubre cárter de aluminio, protector de faro, protectores de puños, puños calefactados, y tres maletas originales Yamaha, que a diferencia de la Tiger suponía que no me tenía que gastar ni un céntimo en prepararla para viajar. El propietario había decidido que era demasiada moto para lo que la usaba y la había puesto a la venta. Hasta aquí, todo correcto. Solo quedaba una cosa por hacer: probarla y ver cómo el motor entregaba la potencia, si vibraba mucho y cómo llevaba su considerable peso.

La llevé a dar una vuelta por Collserola y me enamoré en cuestión de minutos. La había encontrado. Mi nueva moto.

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Dejé una paga y señal y en unos días la recogí con los papeles ya hechos. Una semana más tarde la llevé en un viaje de cuatro días por Pirineos que combinó carreteras y pistas para ver de qué era capaz, y me impresionó mucho, pero esa ya es otra historia que contaré más adelante, juntamente con una prueba a fondo.

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Así que, ¿qué hay del nombre de este blog? Al fin y al cabo, está basado en el nombre de la V-Strom… Y, ¿qué pasa con la moto vieja¿ Bueno, la moto vieja aún no está jubilada… Ya sabréis de ella pronto.

Neumáticos Heidenau K60 Scout y el visado de Kazakstán

Publico un post corto para decir que ya han llegado los neumáticos que pedí. Es un juego de Heidenau K60 Scouts, y me voy a pasar el fin de semana investigando cómo llevarlos en la moto hasta Volgogrado, donde los haré montar mientras le hacen la revisión a la moto para prepararla para Kazakstán.

Decidí llevarme estos porqué tengo buenas referencias de otra gente que los ha usado, parece que son un buen compromiso: no demasiado radicales sobre asfalto y con suficiente agarre fuera de él, y parece que duran mucho más que otros neumáticos de tacos, cosa que es importante, ya que espero que me duren hasta la vuelta a Europa.

También me llevaré un kit de reparación de pinchazos y un compresor, pero tengo mis dudas respecto a llevar palancas para cambiar un neumático. Nunca he intentado cambiar un neumático sin cámara, y parece que es difícil de hacer en medio de la carretera, especialmente sacarlo de la llanta. ¿Alguien tiene algún consejo al respecto?

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Esperaba poder llevarlos planos sobre el asiento del pasajero y la bandeja trasera, pero también tengo que llevar una bolsa Ortlieb Rack Bag bastante grande (no quería llevar demasiadas bolsas pequeñas enganchadas a la moto, las pueden robar fácilmente en una parada para hacer un compra), así que no estoy seguro en qué posición los llevaré. Este fin de semana me dedicaré a experimentar.

Como comentario aparte, este semana le di a mi hermana (que vive en Madrid) los formularios para pedir un visado de turismo para Kazakstán. No tengo reserva de hotel ni carta de invitación, pero parece que existe un proceso simplificado para los ciudadanos españoles. ¡Veremos si hay suerte!

Spot Satellite GPS Messenger

He estado dudando sobre esto durante bastante tiempo. Comprar o no comprar. Como ocurre con muchas otras cosas relacionadas con la preparación de un viaje así, hay cientos de opiniones bien fundadas a favor y en contra del localizador SPOT por todas partes en internet. Algunos dicen que puede salvarte la vida; otros dicen que si te pasa algo realmente grave, no te asegura que la ayuda llegue a tiempo y para cualquier caso menos serio, hay otras maneras de conseguir ayuda, de modo que es un gasto innecesario  por no decir que es otro trasto con el que cargar y del que preocuparse.

Tras evaluar los pros y contras de mi caso en particular, estas son las conclusiones a las que llegué:

A FAVOR:

– Puede que no haya cobertura de teléfono en la mayor parte de Kazakstán y Mongolia, lo que significa no poder pedir ayuda en la carretera.

– Puedo informar a la gente de casa que estoy bien y ellos pueden ir siguiendo mi ruta a tiempo casi real en un mapa.

– Mi madre estaría contentísima si me llevo uno.

EN CONTRA:

– Me han dicho que la cobertura de móvil es sorprendentemente buena en los alrededores de la mayoría de poblaciones, y de todos modos no estaré tanto tiempo alejado de zonas pobladas.

– Un rescate puede suponer gastos imprevistos que asciendan a cantidades de dinero muy elevadas (pero es mucho mejor eso que no ser rescatado…)

– Es caro. 159€, más 99€ por una suscripción de un año (sí, hay que suscribirse).

No iba a comprar uno, pero hace una semana se me ocurrió mirar en eBay a ver si podía conseguir uno barato de segunda mano y encontré uno nuevo en Estados Unidos por 90€ más envío, que seguía siendo considerablemente menos que comprar uno aquí  así que decidí pedirlo (y hacer feliz a mi madre).

Fui a Correos a recogerlo esta mañana y cuando el cartero me dio el paquete pensé «bueno, tenía que pasar, uno nuevo por tan poco dinero no podía ser verdad… me han timado». Y tenía buenos motivos para pensarlo; en la caja que me acababan de dar ponía «Auriculares Phillips».

Salí a la calle y fui hasta la moto pensando en qué poco probable era que recuperase el dinero e intentando convencerme de que 90€ no era tanto. Puse la caja en el asiento de la moto, corté el celo de la caja, la abrí y encontré… La verdadera caja con mi SPOT!

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Me fui a trabajar, muy aliviado y la mar de contento! Cuando llegué a casa por la tarde me moría de ganas de abrir el paquete y ver cómo funcionaba.

La caja contiene la unidad en si (mucho más pequeña de lo que creía); una especie de funda para llevarla en el brazo, pegarla con velcro a una superficie (el adhesivo es demasiado pequeño, creo que la perdería muy rápido si la pusiera en la moto) o simplemente colgarla del pantalón o un cinturón; dos cubiertas de recambio para los botones de emergencia; las instrucciones y tres pilas (Energiser Ultimate Lithium, las instrucciones dejan claro que se debe usar esta marca y modelo). No incluye un soporte para montarlo en la moto, pero probablemente pueda conseguir uno barato y adaptarlo al soporte RAM que venía con el Garmin y que no voy a usar (más sobre esto en otro post).

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2013-05-02 23.14.51Ahora que ya tengo casi todo lo que necesito para la moto estoy planeando hacer una escapada de prueba en un par de semanas. Lo activaré esta semana y veremos cómo funciona.

Cubrecárter AdventureMotoStuff

Hoy he recibido mi cubrecárter! Había mirado muchos modelos (ver lista) pero al final el único que me conveció fué éste fabricado en EUA por Adventure MotoStuff.

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Todas las otras opciones tenían algún inconveniente: eran demasado estrechos en la parte superior y dejaban sin protección parte del radiador de aceite; necesitaban reposicionar el radiador de aceite en un sitio mas alto; tenían tornillos expuestos en la parte inferior; tenían aperturas de acceso en la parte inferior (práctico para hacer el mantenimiento, pero deja algunas partes más expuestas); estaban construidos con distintas partes atornilladas o soldadas juntas, algunas de ellas demasiado finas; etc.

El modelo de  Adventure MotoStuff está construido a partir de una sola pieza de metal sólida y gruesa, cubre el radiador de aceite, se puede fijar a las defensas Hepco & Becker que ya tengo y tiene la parte inferior limpia, sin tornillos ni tuercas que sobresalgan. La abrazadera para montarlo también tiene un aspecto muy sólido.

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Ha tardado alrededor de una semana y media en llegar, y mi única queja es que he tenido que pagar el IVA de importación, algo que nunca había tenido que hacer hasta ahora con otras cosas que había comprado online. Imagino que esta vez he tenido mala suerte y han parado el paquete en la aduana.

El servicio de atención al cliente de Adventure MotoStuff ha sido muy atento, les envié un correo con algunas preguntas y respondieron rápidamente y con respuestas útiles.

Defensas Hepco & Becker

Ayer por la mañana llegó un paquete enorme! Era temprano y aún no me había vestido, así que abrí la puerta en bata, sin afeitar, despeinado y con una taza de café en la mano… Me da que el repartidor no se llevó muy buena impresión.

En cualquier caso, tras abrir la caja y quitar muuuuuuuuchas bolsas de aire de protección, encontré mis defensas nuevas! Tengo las originales de Suzuki (que por cierto siguen a la venta), pero son demasiado bajas y si bien protegen los plásticos del carenado en caso de una caída tonta en asfalto (ya han hecho bien su trabajo un par de veces), me temo que no serán suficiente si se me cae la moto en terrenos mas agrestes, así que quería algo más consistente y que proteja mas arriba que las actuales.

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Las defensas Hepco & Becker tienen un aspecto genial, están hechas de tubo de metal grueso, y con mucha atención al detalle. Inclusio tienen puntos de montaje para instalar faros adicionales, un buen detalle. La única cosa que me preocupa es que sirven para mi modelo y el modelo posterior (a partir de 2011) y en las fotos de las instrucciones la barra que une un lado con otro parece ir montada algo mas baja en mi modelo que en el nuevo – parece que tiene los puntos de anclaje ligeramente mas arriba. Sea como sea, ninguna de las barras en las fotos se parece a la que viene con el juego, y las instrucciones no hacen ninguna distinción entre los dos modelos, así que no debería haber ningún problema. Ya contaré como va el montaje cuando encuentre un momento para instalarlas.