Gastos inesperados

Día 45 – Jueves 8 de agosto – de Tronboholmen a Estocolmo (344km)

Mientras me dormía el día anterior, escuchando el sonido distante de los adolescentes cantando a través de los tapones, pensé que me levantaría temprano, recogería las cosas y luego arrancaría la moto y la dejaría en marcha un rato, solo para despertarlos antes de irme. Cuando me desperté estaba lloviendo otra vez, así que tuve que esperar y esperar a que parase, sobre las 10 am, y cuando salí de la tienda no había ni rastro de los chavales.

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Sequé la tienda lo suficiente para guardarla y me fui hacia Estocolmo después de programar en el GPS la dirección de un par de tiendas de motos que salían en el listado como concesionarios Suzuki.  Llegué a la primera, que estaba de camino hacia el centro, sobre las 3 pm, era un sitio enorme, con muchas otras marcas además de Suzuki. Entré en el taller y le expliqué al mecánico el ruido de la cadena, le echó un vistazo y me dijo que estaba completamente gastada y hacía falta cambiarla. También había decidido cambiar el neumático trasero, aún le quedaba algo de dibujo, pero definitivamente no lo suficiente como para llegar a Barcelona, y menos con una pasajera. Miraron y tenían un Metzeler en stock, así como un kit de transmisión para la V-Strom, lo que significaba que podía dejarlo todo listo antes de tirar hacia Helsinki. Les dije que volvería al día siguiente pero el mecánico me dijo que estaría demasiado ocupado y me ofreció que volviese en una hora y media, así que fui al hostal, dejé las maletas, conocí a un canadiense llamado Andrew que estaba en mi habitación y volví al taller.

A estas altura he pasado por muchos países diferentes, y si me preguntasen quiénes son los mejores y los peores conductores, seguramente podría dar una respuesta bastante certera, aunque sería probablemente algo sorprendente. Esperaba que los conductores suecos fuesen de los mejores, pero resulta que no es así. Evidentemente, obedecen las señales y respetan religiosamente los límites de velocidad, pero eso no los hace más seguros. Si tuviese que elegir los mejores conductores entre todos los que he visto, serían los Italianos. Sé que eso puede resultar sorprendente para muchos, pero permitidme explicar. Es cierto que los italianos conducen rápido, muy rápido, y también muy agresivamente, pero al contrario de lo que la mayoría de gente cree, no es la velocidad lo que es peligroso. En una buena carretera, con buenas condiciones meteorológicas y un coche en buen estado se puede ir rápido con total seguridad. No, no es la velocidad lo que es importante para la seguridad, lo que es realmente importante es ser consciente de lo que pasa alrededor del coche. Todo alrededor, delante, a los lados y detrás, y los italianos lo son, están al tanto de lo que pasa a su alrededor y se adaptan a ello. Los suecos no. Van con la mirada fija hacia adelante, demasiado ocupados leyendo las señales y hablando por el móvil para darse cuenta de lo que tienen alrededor, ocupando felizmente el carril central o el rápido mientras hay coches detrás que quieren pasar, y causan unos atascos tremendos para entrar en la capital.

Para empeorar las cosas, para cuando terminaron en el taller y era hora de volver al hostal estaba diluviando, y cuando llegué tenía el traje completamente empapado, y entré chorreando por todas partes.

Al final la broma salió bastante cara, pero tenía que hacerse… Ahora la moto está preparada para la última parte del viaje.

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Cómo llevar dos neumáticos hasta Volgogrado y otras historias

Los neumáticos son una parte importante del equipo para un viaje así y, en mi caso, un tema que me ha dado bastante que pensar, no tanto sobre qué neumáticos usar, sino sobre si debo llevarme un juego conmigo o no.

Había decidido que iba a atravesar Europa con los neumáticos que ya tengo, un juego de Michelin Anakee 2, aún tienen casi todo el dibujo y la mucha de gente les ha sacado kilometrajes muy elevados, y luego cambiarlos por un juego de Heidenau K60 en Volgogrado antes de empezar con la parte más complicada del viaje.

La mayoría de gente dice que es difícil encontrar las medidas que necesito para mi moto en Rusia, no digamos ya en Kazakstán o Mongolia, así que podía buscar un taller cuando llegase el momento de cambiarlas y esperar que hiciesen un pedido y les entregaran un juego, podía comprarme yo un juego y mandarlo por adelantado para que ya estuviesen allí cuando llegue a Volgogrado o podía llevarme un juego desde el principio.

Esperar que lleguen los neumáticos no era una opción, ya que no quiero pasar más tiempo del necesario en un lugar determinado a no ser que haya un problema, mandarlos por adelantado implica tener un contacto en Volgogrado que los reciba y los guarde, y puede que tenga que pagar las tasas de importación en el momento de la entrega. Imagino que podría haber arreglado algo a través de HUBB, pero era demasiada complicación y me gustaba la idea de tener un par de neumáticos de recambio si un pinchazo no se puede arreglar fácilmente con un kit de reparación. Siempre puedo intentar llegar o hacer transportar la moto hasta el taller más cercano y hacer cambiar el neumático.

Así que una vez decidido que me iba a llevar los neumáticos conmigo, me pasé el fin de semana estudiando distintas maneras de fijarlos a la moto.

Llevo el material de acampada/cocina en una maleta; las herramientas, kit de reparaciones, recambios, kit de mantenimiento en la otra; la documentación, cosas importantes, ordenador, cámara, etc. en la bolsa de sobredepósito y la ropa, botiquín y kit de coser en un macuto impermeable.

Descarté rápidamente la opción de colgar los neumáticos detrás de la moto: desplazaba demasiado atrás el centro de gravedad y ya llevo una garrafa de gasolina y botellas de aceite y grasa ahí, por no decir que cubrirían parcialmente el piloto trasero o el escape o la placa de matrícula según la posición.

No llevo alforjas delanteras y había visto fotografías de un motorista que había colgado los neumáticos del depósito a ambos lados de la moto. Probé esa posición, pero son demasiado grandes y cuando están atados interfieren bien con mis piernas, bien con la dirección.

Así pues, iban a tener que compartir el asiento del acompañante y el portaequipaje trasero con el petate.

Probé distintas posiciones: primero la bolsa y luego los dos neumáticos detrás en vertical, lo mismo pero al revés, un neumático detrás de mi y otro detrás de todo, con la bolsa en medio, un neumático de pie, otro tumbado y la bolsa encima, incluso un neumático encima de cada maleta y la bolsa metida a través de los dos… Todas las posiciones quedaban muy abigarradas y tenías varias desventajas: se acumularía agua dentro de los neumáticos, quedaban demasiado altos, tendría que quitarlos cada vez que quisiera coger algo de la bolsa o llevármela (y eso es a diario)…

No quería tener que quitarlos hasta el momento de montarlos, la idea era fijarlos a la moto con cintas y atarlos al portaequipaje con cable con candado para hacer que fuese  más difícil robarlos. Al final pues la mejor posición era ponerlos planos y colocar la bolsa encima.

Había dos cosas que no me gustaba de esta opción: el conjunto quedaba demasiado alto (me llega casi hasta los hombros) y quedaba un gran hueco sin usar dentro de los neumáticos. Sin embargo, tras pensar un poco, encontré un buen compromiso.

Iba a llevar las provisiones dentro del petate (lo compré grande porque no quería cargar con demasiadas bolsas más pequeñas), pero si usaba el espacio en los neumáticos para llevarlas la bolsa estaría más vacía. No solo eso, sino que las cosas de dentro se podrían comprimir con más facilidad (casi todo ropa) de modo que quedaría más plana contra los neumáticos y podría enrollar la boca de la bolsa mejor, haciendo que fuese más impermeable. Decidido.

Planos contra el asiento y el portaquipaje, los neumáticos ocupaban bastante, y si me sentaba cómodamente sin que me tocasen la espalda, quedaban un par de centímetros demasiado atrás, de modo que no descansaban sobre el portaequipaje, lo que significaba que tenía que hacer algo para aguantarlos ahí. Había quitado la maleta pero no había instalado una base para equipajes, solo había el original, y no quería pagar una fortuna por una extensión solo para apoyar un lado de los neumáticos, así que decidí fabricarme mi propio soporte.

Compré un par de ángulos de hierro acerado (el aluminio era más ligero, pero demasiado flexible, y los de hierro eran muy rígidos para lo que pesan) y me puse a trabajar para hacerlos encajar en los puntos de montaje del portaequipaje de la moto.

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Tengo que decir que tenía el privilegio de contar con la ayuda y consejos de mi padre para esto, un ingeniero nato (y de los mejores), de modo que por el precio de un par de ángulos metálicos y unas horas de trabajo en buena compañía conseguí un portaneumáticos hecho a medida perfecto. Supera eso, Touratech.

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Los cortamos a la medida adecuada, limamos los cantos, le dimos forma al ángulo inferior para hacer que encajasen bien en el portaequipaje de la moto sin que perdiesen rigidez estructural  y taladramos los puntos de montaje y, ya que estábamos en ello, un agujero en cada punta que viene muy bien para enganchar cosas.

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A parte de eso, también me dediqué a mejorar/personalizar las maletas Touratech. Había comprado cuatro candados para cerrarlas y eran geniales, ligeros y se abren todos con la misma llave, pero en tan solo un par de días de llevarlos puestos ya habían empezado a rayar las maletas, y vibran como el demonio a unas 5 o 6.000 rpm, que es el rango de revoluciones más habitual en la moto…

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Así que compré algo de espuma adhesiva y recorté cuatro protectores para ponerles  debajo. También compré cinta reflectante para pegar en la parte trasera de las maletas, quiero hacerme bien visible, sobretodo en esas partes del mundo donde los  conductores no están tan acostumbrados a la presencia de motos como en Barcelona.

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Finalmente, compré unos botellines de bicicleta baratos y portabotellas y los instalé en la parte de delante de las maletas. Espero que se mantengan frescos con el aire, y son una buena reserva de agua para las partes más duras del viaje.

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Neumáticos Heidenau K60 Scout y el visado de Kazakstán

Publico un post corto para decir que ya han llegado los neumáticos que pedí. Es un juego de Heidenau K60 Scouts, y me voy a pasar el fin de semana investigando cómo llevarlos en la moto hasta Volgogrado, donde los haré montar mientras le hacen la revisión a la moto para prepararla para Kazakstán.

Decidí llevarme estos porqué tengo buenas referencias de otra gente que los ha usado, parece que son un buen compromiso: no demasiado radicales sobre asfalto y con suficiente agarre fuera de él, y parece que duran mucho más que otros neumáticos de tacos, cosa que es importante, ya que espero que me duren hasta la vuelta a Europa.

También me llevaré un kit de reparación de pinchazos y un compresor, pero tengo mis dudas respecto a llevar palancas para cambiar un neumático. Nunca he intentado cambiar un neumático sin cámara, y parece que es difícil de hacer en medio de la carretera, especialmente sacarlo de la llanta. ¿Alguien tiene algún consejo al respecto?

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Esperaba poder llevarlos planos sobre el asiento del pasajero y la bandeja trasera, pero también tengo que llevar una bolsa Ortlieb Rack Bag bastante grande (no quería llevar demasiadas bolsas pequeñas enganchadas a la moto, las pueden robar fácilmente en una parada para hacer un compra), así que no estoy seguro en qué posición los llevaré. Este fin de semana me dedicaré a experimentar.

Como comentario aparte, este semana le di a mi hermana (que vive en Madrid) los formularios para pedir un visado de turismo para Kazakstán. No tengo reserva de hotel ni carta de invitación, pero parece que existe un proceso simplificado para los ciudadanos españoles. ¡Veremos si hay suerte!

Muelles, pastillas de freno, neumáticos y freno de disco trasero nuevos

Una de las cosas prioritarias en la lista de preparación de la moto para el viaje era mejorar las suspensiones, ya que es uno de los componentes que mas sufrirá debido al peso con el que cargará la moto y al estado de las carreteras por las que viajaré.

Había tenido un accidente nueves meses antes y a resultas del mismo se había doblado la horquilla. Un amigo mío que acababa de abrir un taller consiguió enderezar las barras, y la cosa funcionaba para hacer recorridos por carretera, sin vibraciones ni comportamientos extraños, pero la reparación era evidente y no quería correr el riesgo de poner a prueba una horquilla en semejante estado en las carreteras de Mongolia, así que decidí cambiar las barras, y ya que para ello iba a desmontar toda la suspensión, cambiar también los muelles.

La intención inicial era que me hiciesen todo este trabajo de suspensiones en un taller, pero tuve la suerte de encontrar un par de barras de segunda mano a través del foro de propietarios de España, y pensé que si lo hacía yo mismo me ahorraría mucho dinero, así que me estudié los manuales de taller y un buen tutorial que encontré por internet y me puse manos a la obra.

Compré un juego de muelles progresivos mas duros que los de serie fabricados por  HyperPro a través de Touratech. Incluía los muelles delanteros y el trasero y aceite para horquilla. Un detalle en contra sin embargo era que solo incluía un litro de aceite, y una V-Strom necesita 538 ml de aceite por botella, así que un litro no bastaba y tuve que comprar otro… También compré guardapolvos y retenedores.

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Desmontar la horquilla y sacarla de la moto fue fácil. La apoyé en unos bloques de madera debajo del bloque del motor para mantener la rueda delantera levantada y empecé a desmontar todas las partes necesarias, cosa que fue más sencillo de lo que me esperaba. La rueda delantera sale con aflojar el tornillo que hay al final del brazo derecho de la suspensión y desenroscar el eje/tornillo que la aguanta. Las pinzas de freno están fijadas con cuatro tornillos que salieron sin dificultades y las dejé colgando de los latiguillos de freno, tras lo cual solo quedaba desmontar el resto de piezas que van unidas a las botellas de la suspensión, que incluye los latiguillos de freno, los sensores de velocidad y del ABS y el guardabarros.

Lo primero salió con aflojar unos pocos tornillos, lo segundo requirió un poco mas de trabajo. Es posible sacar el guardabarros delantero de una V-Strom sin quitar la horquilla, pero es difícil y se corre el riesgo de rallarlo o lo que es peor, romperlo. Así que el modo mas sencillo es aflojar uno de los brazos de la suspensión y sacarlo con una mano mientras aguantamos el guardabarros con la otra para evitar que caiga al suelo, y entonces sale con toda facilidad.

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Después de esto saqué el otro brazo y ya estaban listos para ser desmontados y reacondicionados.

Una vez estaban fuera vi que las secuelas del accidente eran notables y me alegré de haber decidido cambiarlas.

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Desenrosqué el conjunto de ajuste de la precarga de la parte superior de ambos brazos, saqué los muelles viejos y vertí el aceite en una bandeja de plástico.

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A continuación desmonté los guardapolvos con un par de destornilladores pequeños y saqué los anillos que mantienen los retenes en su sitio.

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Después de esto, lo único que quedaba por hacer era quitar los tornillos que hay en el fondo de las botellas que mantienen los brazos unidos a ellas y evitan que se salgan. Había leído que esta era la parte difícil, pues a veces el brazo puede girar con el tornillo y entonces es necesario introducir una herramienta especial en la botella para aguantar el conjunto (no se pueden poner en una mordaza, pues son de aluminio y por lo tanto fáciles de dañar), pero no tuve problemas y los tornillos salieron sin ofrecer resistencia.

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Ahora los brazos ya estaban listos para sacarlos de las botellas. Solamente se tiene que tirar de ellos con un movimiento fuerte y seco. Previamente ya había desmontado la horquilla de segunda mano, así que ahora solo tenía que sacar los brazos de esta, colocar todos los retenes y volver a montar el conjunto.

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El otro paso complicado es meter los retenes en su sitio, y una vez mas, se necesita una herramienta especial, pero yo me hice una con un tubo de PVC. Funcionó de maravilla!

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Con todo en su sitio y todos los tornillos bien apretados, llené cada tubo con la cantidad necesaria de aceite para suspensiones, saqué el aire bombeando los tubos a mano, metí los muelles nuevos y volví a montar el conjunto de ajuste de precarga en la parte superior. Ahora ya tenía las barras listas para volver a montarlas en la moto!

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Sin embargo, ya que había desmontado las pinzas de freno, aproveché la oportunidad para cambiar las pastillas de freno, ya que estaban bastante gastadas y no quería tener que cargar con un juego durante el viaje, así que cambié las pastillas delateras y traseras.

Y como siempre, una cosa lleva a la otra… También tenía que cambiar las ruedas, y buscando una buena oferta por internet me encontré con un compañero del foro de propietarios que había tenido un siniestro con una moto casi nueva y conseguí un par de Michelin Anakee 2 con solo 3.000 km. Como también andaba yo buscando un disco de freno trasero y a él le daba pereza desmontar los neumáticos de las llantas, me incluyó todo el juego en el trato, que fue genial! También le compré la bomba de gasolina, por si las moscas, que no es el tipo de pieza que sea fácil de encontrar en medio de la nada y además son bastante caras. Aún tengo que buscar el momento de montarla y probarla. Ya contaré qué tal cuando lo haga.

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La última cosa que tenía que hacer era cambiar el muelle trasero, pero como mi moto tiene ya bastante kilómetros  quería hacer algo también con el amortiguador. Esta es la pieza que más va a sufrir en un viaje así, de modo que empecé a estudiar opciones. Cambiarlo por uno mejor era tremendamente caro, así que compré un muelle nuevo y encontré un taller que reacondicionaba los amortiguadores por precio mucho más razonable. Ahora está como nuevo y con un muelle más duro. Sin embargo, desmontar el amortiguador y el pomo de ajuste de la precarga de la moto no fue fácil. Para ello hay que desmontar el pomo del mando de precarga, pero el tornillo estaba en muy mal estado y no fue posible, así que tuve que desmontar media moto y empujar, retorcerlo, sudar e insultar para pasarlo por el subchasis trasero.

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Una vez lo hube sacado, pude ponerlo en una superficie de trabajo decente y cambiar ese tornillo. Volver a montarlo todo fue mucho mas fácil.

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Para entonces la moto ya llevaba mas de una semana parada, y como podréis imaginar, me moría de ganas de salir a probar como iba con los cambios. Tenía que haber una diferencia abismal con neumáticos, suspensión y frenos nuevos! No decepcionó, parce una moto nueva.