Buenas noticias desde Madrid

Mi hermana acaba de recoger mi visado para Kazakstán del consulado en Madrid y no ha habido problemas a pesar de haber especificado una dirección para mi estancia en el país ni tampoco incluido una carta de invitación de una agencia de viajes. Parece que el trámite simplificado para ciudadanos españoles realmente funciona.

Este viernes el gran Jenson Button me entregará el pasaporte en persona, ya que viene de visita a Barcelona a ver a su amada.

p.s. Ok, no el mismo Jenson Button, sino un amigo de Madrid que se le parece mucho…

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Fin de semana de prueba

Eran las ocho de la mañana del sábado, estaba diluviando y mi plan de salir temprano y pasarme el día entero rodando ya empezaba a retrasarse porque me había dejado la documentación de la moto en casa de mis padres. Ah, y no tenía carnet de conducir…

Vivo en un piso en el centro y mi moto duerme en la calle (una de las razones por las que compré una de segunda mano y no una GS tope de gama) de modo que la logística del viaje no es fácil. No puedo trabajar en la moto allí ni, evidentemente, ir subiendo y bajando las escaleras del piso cargando con todo el equipo que necesito e ir colocando cosas en la moto de una en una o de dos en dos, podrían llevarse algo mientras subo a por el resto. Por eso cuando necesito hacer la revisión o instalar algo, como he estado haciendo estos últimos meses, uso casa de mis padres. Viven en una casa grande a unos 30 minutos de donde estoy yo y tienen un patio delantero donde puedo aparcar la moto y trabajar en ella, de modo el que el viernes por la mañana coloqué las maletas (que se pueden cerrar con llave) en casa y luego cargué el petate y la bolsa del depósito y me fui para allí. En casa de mis padres desmonté el baúl, que no me llevaré de viaje, instalé el soporte para los neumáticos que había hecho la semana anterior, até los neumáticos en su sitio, metí la funda para la moto y la bolsa con la comida dentro de los neumáticos, até el petate encima y enganché la lata de gasolina y las botellas de aceite, limpiacadenas y agua a las maletas.

Me encontré con el primer obstáculo justo en la puerta de mis padres. Están construyendo una escuela al otro lado de la calle y ya casi han terminado, de modo que tenían que desmotar la enorme grúa que habían estado usando y ¿alguien quiere adivinar qué día habían elegido para hacerlo? Sí señor. El viernes. Cuando llegué había una grúa pluma enorme aparcada enfrente de la puerta, pero como aún no habían empezado a trabajar pude subir a la acera con la moto y meterme en el patio. Sin embargo ahora parecía que ya habían terminado el almuerzo y habían decidido ponerse a trabajar, y la grúa había girado para desmantelar las distintas secciones de la grúa de construcción y los enormes contrapesos de detrás de la cabina estaban a apenas medio metro de la puerta. Yo entraba a trabajar en media hora, así que tenía que encontrar el modo de salir si no quería llegar y encontrarme con un grupo de alumnos mosqueados, y no eran niños, sino trabajadores de una empresa farmacéutica. Por suerte, los contrapesos estaban bastante altos y había justo el espacio suficiente debajo para sacar la moto hacia atrás, girarla y pasar por encima de la acera entre el camión y las casa mientras se movían.

El motivo por el que me iba a trabajar con la moto cargada con todo era, una vez más, la logística. Trabajo en las afueras y no termino hasta las 10 pm, y además iba a pasar la noche en casa de mi novia, que también vive fuera de Barcelona y ponerme en camino temprano el sábado por la mañana. Como no quería levantarme a las 5 am o salir demasiado tarde, esto suponía llevármelo todo conmigo el viernes. Bueno, eso sería la primera prueba: dejar la moto enfrente del trabajo todo el día y a ver si no me robaban nada.

Por surte, no lo hicieron, ni en el trabajo ni durante la noche, y a las ocho en punto del sábado por la mañana estaba listo para salir a pesar de la lluvia… cuando me dí cuenta de que la documentación de la moto estaba en el baúl en el garaje de mis padres. Maldita sea.

Una hora más tarde estaba en la autovía, feliz de dejar la ciudad atrás. Tenía la documentación y la lluvia había parado, hasta parecía que iba a salir el sol. No había solucionado el tema del carnet, eso sí, pero era algo que ya sabía: hacía dos años que tenía la moto, desde que me saqué el carnet, pero como era el primer carnet, era el A2, lo que significa que solo podía llevar motos de hasta cierta potencia. La mía estaba limitada y quería deslimitarla para el viaje de este verano, de modo que había hecho el curso una semana antes. Al final del mismo, se quedaron mi carnet y me dijeron que el provisional llegaría en una semana… pero no llegó. Parecía que iba a tener que arriesgarme a irme de fin de semana sin.

Quería probar el equipo de acampada y de cocina, y el GPS, en el que había programado la ruta usando BaseCamp, pero sobretodo, quería ver hasta dónde podía llegar por carreteras en mal estado antes de cansarme y si podría descansar lo suficiente para volver a hacer la misma distancia al día siguiente, de modo que pronto dejé la autovía y me dirigí a carreteras más secundarias; justo pasado Igualada cogí una carretera más pequeña que llevaba hacia Santa Coloma de Queralt and Poblet. Conocía esta carretera y sabía hacia dónde quería ir, de modo que había programado unos waypoints en el GS. Me sorprendió pues que no parecía tener muy claro dónde iba… Nunca me han terminado de gustar estos aparatos y nunca había tenido uno, hasta ahora. Pensé que necesitaba uno para aprovechar al máximo los magníficos waypoints que Walter Colebatch de HUBB ha recopilado para el norte de Asia, pero siempre he preferido fiarme de un buen mapa sobre papel. Tuve que parar varias veces para corregirlo, seleccionando el siguiente waypoint manualmente en vez de dejarlo seguir la ruta completa. Cambié algunos ajustes y preferencias y al final conseguí que funcionase. Reconozco que seguramente era culpa de mi falta de experiencia con el aparato, me pareció que no era nada intuitivo de usar. En una de las paradas que hice volvía a colocar el forro térmico de la chaqueta ya que hacía bastante frío a pesar de que no llovía. Lo había metido en la tapa de la maleta izquierda, junto con el forro de los pantalones y un par de guantes de invierno para poder sacarlo rápidamente. Los dejaré ahí para el viaje.

Pasado Poblet la carretera empezaba a serpentear montaña arriba hacia Prades y empezaba a divertirme. La moto se comportaba realmente bien a pesar del peso de más, y no se la notaba faltada de potencia en la subida. Fui hacia el suroeste siguiendo la Serra del Montsant, disfrutando de las maravillosas vistas y las carreteras vacías y de bajada hacia Falset vi una explanada a la izquierda de la carretera. Pensando que era un buen sitio para practicar mis habilidades off-road, dejé la carretera y me metí allí. El terreno era una combinación de gravilla de la construcción de la carretera, barro y algunos arbustos pequeños. Al meterme la moto patinó un poco de delante, pero al contrario que la ultima vez que intenté probar estas condiciones, me relajé y la dejé hacer lo suyo, abriendo el gas de vez en cuando para mantenerla recta. Incluso cargada hasta los topes y con neumáticos más de carretera, se comportó bien, inspirando confianza. Naturalmente, no iba a lanzarme por las pistas a 100 km/h como si participase en el Dakar, pero me sentía más seguro de poder viajar distancias más largas por pistas; de todos modos la intención es tomarme el viaje con calma.

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A mediodía llegué a una carretera nacional y seguí el Ebro hasta Flix y Ascó. El tiempo aguantaba e incluso había salido un poco el sol, de modo que decidí para a comer y ver si el viejo fogón Coleman que había comprado de segunda mano on-line funcionaba. Encontré una área de picnic al lado de la carretera, me senté en una de las mesas de madera, saqué la comida y los enseres de cocinar y preparé el fogón. Le puse gasolina y siguiendo las instrucciones le di 20 veces a la bomba, abrí la válvula y acerqué una cerilla al quemador. Nada. Le dí un poco más a la bomba, asegurándome de haber girado la maneta de la bomba a la posición correcta, pero seguía sin encenderse. Entonces me dí cuenta de que tenía gasolina en la mano y apagué rápidamente la cerilla, con imágenes de mi mano en llamas cruzándome la mente. Parecía que había una fuga de gasolina en la base del conjunto del quemador, donde se une al depósito. Me iba a quedar sin comer caliente, pues… Limpié la fuga, vacié el depósito, volví a meter todo en la moto y me puse de nuevo en camino en busca de un lugar donde comer, de bastante mal humor. Para rematarlo, al cabo de pocos kilómetros empezó a llover. Quería encontrar un bar o restaurante al lado de la carretera donde pudiese comer y tener la moto a la vista, pero no parecía haber ninguno cerca. Tras 20 minutos empezaba a tener bastante hambre y mi humor empeoraba, como suele hacer cuando llevo un buen rato sin comer. Con el cielo tan negro como si fuese de noche, vi un camping al lado del río y fui hacia allí. ¡Bingo! Tenían un pequeño restaurante y podía aparcar la moto justo delante. Bajé y fui directo a por comida, sin ni siquiera molestarme en sacar el GPS del soporte.

Con el estómago lleno, seguí mi camino y cuando estaba subiendo por la TV-7411 pasado Riba-Roja el sol salió y pude disfrutar de las vistas desde las colinas que dominan en río Ebro. Al llegar arriba ví una pista que salía a la derecha de la carretera y un indicador que decía “Trincheras y fuerte de la guerra civil”. Esta zona vivió una de las peores batallas de la guerra, la del Ebro, de modo que decidí practicar un poco más de off-road. La pista tenía unos 2 km, terreno seco y rocoso esta vez, y yo ya tenía más confianza. Fui más rápido, de pie sobre los reposapiés, y llegué al final en un momento. Había espacio para aparcar, aunque creo que un turismo normal hubiese tenido alguna dificultad en llegar hasta allí, y un pequeño camino indicado que llevaba alrededor del saliente en la colina hasta donde estaban las trincheras y los restos del fuerte.

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Era fácil ver las trincheras, pero no quedaba mucho del fuerte a parte de un par de paredes de hormigón.

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Desde esta posición las tropas debían tener una vista privilegiada sobre los alrededores y una posición ventajosa en la batalla. Me enteré por los carteles explicativos de que es construyó un sistema entero de fuertes y trincheras en secreto en la zona para detener el avance de las tropas nacionales, pero la falta de coordinación y lo que es peor, de conocimiento de las instalaciones, combinado con el rápido avance de las tropas nacionales significaron que a penas se usaron. Uno se pregunta cómo hubiesen sido las cosas si se hubiesen usado.

Cuando volví a subir en la moto decidí probar cómo seria ir con música puesta. Sé que es ilegal, al menos en mi país, pero no creo que a nadie le preocupe mucho en medio de la nada en Kazakstán o Mongolia, y es una buena manera de combatir el aburrimiento en las distancias más largas. Además, era un buen momento para probarlo, esta parte del viaje me estaba llevando por zonas muy despobladas, de modo que las posibilidades de encontrarme con la policía eran mínimas. Me puse los auriculares, subí la música y deshice el camino. Era un momento perfecto, buena música, buenas vistas… me dejé llevar e hice el camino mucho más rápido, y fue muy bien, tanto yo como la moto pasamos la prueba sin problemas.

Un rato más tarde llegué a una carretera más transitada y paré para quitarme los auriculares y mandar un mensaje desde el SPOT. Lo había estado probando desde Barcelona, mandando mensajes check in y personalizados y haciendo el track de la ruta. Había pensado en comprar un soporte para llevarlo en el manillar, pero cuesta 20€ y las instrucciones dicen que es mejor mantenerlo a cierta distancia de otros dispositivos GPS, y tendría que quitarlo cada vez que parase, de modo que me lo coloqué en el brazo. Es cómodo y encuentra señal sin problemas, de modo ahí se queda.

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La carretera me llevó a Caspe, Alcañiz y Calanda, donde volví a dejar la nacional para poner rumbo hacia la Sierra del Maestrazgo en búsqueda de carreteras más pequeñas. Es una zona de gran belleza natural y la disfruté a fondo, subiendo y bajando colinas por carreteras que tenían más socavones y parches que asfalto, viendo el sol asomar entre las nubes. El GPS parecía estar funcionando mejor y cambié de los mapas de Europa de Garmin que venían incluidos a los OSM que había descargado. Los dos parecían funcionar bien, pero había carreteras que no aparecían en ninguno de ellos, así que para el GPS estaba viajando off-road.

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Después de la última carretera de este estilo salí a la N-420 y llegó el momento de tomar una decisión. Hay un pueblo al sur de Teruel donde a veces paso las vacaciones, y sé que hay par de lugares fantásticos para acampar. Realmente quería ir hasta allí, pero aún quedaba lejos y se estaba haciendo tarde. No solo eso, el cielo estaba cada vez mas amenazador, así que podía seguir tirando e intentar llegar allí antes de que anocheciese o podía intentar encontrar un sitio para dormir donde estaba. Decidí seguir.

Aquí las carreteras ya eran buenas, con curvas largas y asfalto en buen estado que me permitieron llevar buen ritmo. Una vez en el pueblo, tenía que subir por un una pista para llegar donde quería acampar. No estaba lloviendo, pero parecía que había llovido todo el día y el suelo estaba embarrado. Tuve un par de sustos cuando la rueda delantera encontró barro profundo y se fue, pero pudo controlarlo a tiempo y llegué arriba de la colina con la puesta de sol.

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Era un sitio fantástico para acampar, pero el suelo era pedregoso y estaba lleno de barro, y no había ningún buen sitio para plantar la tienda, así que bajé por la pista de nuevo (prestando más atención al barro esta vez) y fui a ver si la segunda opción era mejor. Lo era. Era un campo de césped al lado de un arroyo. Llegué casi de noche y empecé a montar la tienda en la hierba. Por suerte era muy fácil de montar y en un momento estuvo lista, y para cuando anocheció del todo ya había terminado y cenado. Para lo que no tuve tiempo, sin embargo, fue para limpiar y engrasar la cadena y escribir esta entrada para el blog, me fui directo a dormir.

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Dormir bien es importante cuando te tienes que pasar la mayor parte del día en la moto y repetir al día siguiente, y al otro y al otro, así que había intentado conseguir un sistema cómodo para dormir: compré una colchoneta Exped SynMat 7 y una almohada que hacía de mancha. Era rápido y fácil de hinchar y mucho más cómodo que cualquier cosa en la que haya dormido antes en una tienda. El saco de dormir era uno ligero que compré en Decathlon; pensé en llevar uno que ya tengo y que aguanta temperaturas bajo cero, pero solo voy a encontrarme con esas circunstancias en algunas noches en Mongolia, y hará bastante calor el resto del tiempo, así que decidí no cogerlo. Sí que cogí sin embargo una funda de vivac por si hacía frío y en esta ocasión resultó ser útil. Dormí con mallas y una camiseta térmica y dentro del vivac, y conseguí pasar una buena noche aunque mi nariz (estoy bastante bien dotado en ese aspecto) sobresalía del saco y se enfrió tanto que me despertó varias veces.

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No llovió esa noche, pero por la mañana la tienda y la funda de la moto estaban cubiertas por una fina capa de rocío congelado, así que las tuve que colgar al sol mientras desayunaba para secarlas un poco antes de guardarlas. Me desperté con la salida del sol, de modo que tenía tiempo de sobra para volver a poner todo en la moto antes de lanzarme otra vez a la carretera. Es una sensación fantástica saber que tienes todo el día entero por delante, sin trabajo, sin estrés.

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Sabiendo que sería otro día largo y que mi fogón no funcionaba, paré en el primer pueblo que encontré y me ventilé un bocadillo de lomo con queso enorme para acumular fuerzas  Satisfecho, empecé el camino de vuelta.

Hacía un día perfecto y me dirigí a las carreteras que cruzan los bosques que hay en los montes entre la zona donde estaba y Teruel. Tras una hora de camino a través de pinares llegué a Teruel y viendo que llevaba buen ritmo decidí meterme de nuevo a través del Maestrazgo en vez de tomar la vía más directa de vuelta. Para cuando salí a Mequinenza eran las 4 pm y empezaba a estar cansado de vibraciones y sacudidas por culpa de carreteras tan malas, pero no podía estar más contento. Tomé algo de pan y queso para comer (algo tarde) y cogí la autovía para los últimos 200 km hasta casa.

A unos 100 km de Barcelona paré en una estación de servicio para darle a la moto un buen lavado a presión y quitarle todo el barro que había acumulado durante el fin de semana. No hace falta decir que exactamente cinco minutos más tarde se abrieron los cielos y empezó a caer una lluvia intensa que duró todo lo que quedaba de camino. Llegué a casa de mis padres sobre las 7 pm, aún llovía y tenía que desmontar las maletas, los neumáticos y el soporte para los neumáticos, volver a poner el baúl para ir a trabajar el lunes por la mañana e ir para casa, todo bajo la lluvia. Para cuando llegué a mi casa estaba agotado, pero contento de ver que yo estaba seco y lo que es más importante, también lo estaba todo el equipaje.

Fue un fin de semana largo, 670 km de ida y 560 de vuelta, la mayor parte en carreteras estrechas, reviradas y llenas de agujeros, algo en pistas y la parte final en autovía, pero era factible y las etapas que he planeado para el viaje son más cortas que eso. La moto funcionó de maravilla, así como todo el equipo (excepto el fogón). Re ubicaré un par de cosas para tenerlas más a mano y compraré algunas otras (una cuerda para tender la ropa, otra toalla, una red PacSafe…) pero en general el resultado del fin de semana es muy positivo. La moto y el equipo están listos, ¡ahora me toca mí prepararme! voy a tener que hacer ejercicio este último mes.

Página en Facebook

¡Buenos días!

Aquí estoy tras un fin de semana largo en la moto, probando el equipo, tomando un café instantáneo con leche y azúcar incluidos que compré para el viaje. No es el mejor café del mundo, pero bueno, está caliente y es café, que es lo que agradeceré las mañanas más frías.

Pero ya hablaré del fin de semana en un post más largo que espero tener tiempo de escribir entre hoy y mañana. Este post era para anunciar que, siguiendo la sugerencia de un compañero del foro de propietarios V-Strom, he abierto una página en Facebook para el proyecto. El contenido de la página será el mismo que aquí, habrá links a todos los posts de este blog. Hará que sea más fácil para la gente seguirlo y compartirlo y la principal diferencia es que allí colgaré prácticamente todas las fotos que he hecho, en vez de las más destacadas como las que he estado publicando aquí, de modo que si alguien está interesado en verlas (la mayoría son técnicas de momento), allí están.

Este es el link a la página:

https://www.facebook.com/Stromingtheworld?ref=hl

Últimas noticias sobre el visado para Kazakstán

Hoy mi hermana ha conseguido por fin entregar mi solicitud en el consulado de Kazakstán en Madrid. Después de que le hubiesen dicho que estaba cerrado porque era fiesta en Kazakstán, luego porque era fiesta en Madrid (una de las muuuuuchas que parecen tener), luego porque no abren los jueves, finalmente lo he encontrado abierto hoy.

Me ha dicho que el hombre que la ha atendido estaba bastante sorprendido de que alguien quisiera ir de turista a su país, y aún más sorprendido que continuase hacia Rusia.

Parece que el visado estará listo para el jueves que viene, esperemos que a tiempo para que un amigo mío que viene el viernes lo pueda traer para Barcelona.

Cómo llevar dos neumáticos hasta Volgogrado y otras historias

Los neumáticos son una parte importante del equipo para un viaje así y, en mi caso, un tema que me ha dado bastante que pensar, no tanto sobre qué neumáticos usar, sino sobre si debo llevarme un juego conmigo o no.

Había decidido que iba a atravesar Europa con los neumáticos que ya tengo, un juego de Michelin Anakee 2, aún tienen casi todo el dibujo y la mucha de gente les ha sacado kilometrajes muy elevados, y luego cambiarlos por un juego de Heidenau K60 en Volgogrado antes de empezar con la parte más complicada del viaje.

La mayoría de gente dice que es difícil encontrar las medidas que necesito para mi moto en Rusia, no digamos ya en Kazakstán o Mongolia, así que podía buscar un taller cuando llegase el momento de cambiarlas y esperar que hiciesen un pedido y les entregaran un juego, podía comprarme yo un juego y mandarlo por adelantado para que ya estuviesen allí cuando llegue a Volgogrado o podía llevarme un juego desde el principio.

Esperar que lleguen los neumáticos no era una opción, ya que no quiero pasar más tiempo del necesario en un lugar determinado a no ser que haya un problema, mandarlos por adelantado implica tener un contacto en Volgogrado que los reciba y los guarde, y puede que tenga que pagar las tasas de importación en el momento de la entrega. Imagino que podría haber arreglado algo a través de HUBB, pero era demasiada complicación y me gustaba la idea de tener un par de neumáticos de recambio si un pinchazo no se puede arreglar fácilmente con un kit de reparación. Siempre puedo intentar llegar o hacer transportar la moto hasta el taller más cercano y hacer cambiar el neumático.

Así que una vez decidido que me iba a llevar los neumáticos conmigo, me pasé el fin de semana estudiando distintas maneras de fijarlos a la moto.

Llevo el material de acampada/cocina en una maleta; las herramientas, kit de reparaciones, recambios, kit de mantenimiento en la otra; la documentación, cosas importantes, ordenador, cámara, etc. en la bolsa de sobredepósito y la ropa, botiquín y kit de coser en un macuto impermeable.

Descarté rápidamente la opción de colgar los neumáticos detrás de la moto: desplazaba demasiado atrás el centro de gravedad y ya llevo una garrafa de gasolina y botellas de aceite y grasa ahí, por no decir que cubrirían parcialmente el piloto trasero o el escape o la placa de matrícula según la posición.

No llevo alforjas delanteras y había visto fotografías de un motorista que había colgado los neumáticos del depósito a ambos lados de la moto. Probé esa posición, pero son demasiado grandes y cuando están atados interfieren bien con mis piernas, bien con la dirección.

Así pues, iban a tener que compartir el asiento del acompañante y el portaequipaje trasero con el petate.

Probé distintas posiciones: primero la bolsa y luego los dos neumáticos detrás en vertical, lo mismo pero al revés, un neumático detrás de mi y otro detrás de todo, con la bolsa en medio, un neumático de pie, otro tumbado y la bolsa encima, incluso un neumático encima de cada maleta y la bolsa metida a través de los dos… Todas las posiciones quedaban muy abigarradas y tenías varias desventajas: se acumularía agua dentro de los neumáticos, quedaban demasiado altos, tendría que quitarlos cada vez que quisiera coger algo de la bolsa o llevármela (y eso es a diario)…

No quería tener que quitarlos hasta el momento de montarlos, la idea era fijarlos a la moto con cintas y atarlos al portaequipaje con cable con candado para hacer que fuese  más difícil robarlos. Al final pues la mejor posición era ponerlos planos y colocar la bolsa encima.

Había dos cosas que no me gustaba de esta opción: el conjunto quedaba demasiado alto (me llega casi hasta los hombros) y quedaba un gran hueco sin usar dentro de los neumáticos. Sin embargo, tras pensar un poco, encontré un buen compromiso.

Iba a llevar las provisiones dentro del petate (lo compré grande porque no quería cargar con demasiadas bolsas más pequeñas), pero si usaba el espacio en los neumáticos para llevarlas la bolsa estaría más vacía. No solo eso, sino que las cosas de dentro se podrían comprimir con más facilidad (casi todo ropa) de modo que quedaría más plana contra los neumáticos y podría enrollar la boca de la bolsa mejor, haciendo que fuese más impermeable. Decidido.

Planos contra el asiento y el portaquipaje, los neumáticos ocupaban bastante, y si me sentaba cómodamente sin que me tocasen la espalda, quedaban un par de centímetros demasiado atrás, de modo que no descansaban sobre el portaequipaje, lo que significaba que tenía que hacer algo para aguantarlos ahí. Había quitado la maleta pero no había instalado una base para equipajes, solo había el original, y no quería pagar una fortuna por una extensión solo para apoyar un lado de los neumáticos, así que decidí fabricarme mi propio soporte.

Compré un par de ángulos de hierro acerado (el aluminio era más ligero, pero demasiado flexible, y los de hierro eran muy rígidos para lo que pesan) y me puse a trabajar para hacerlos encajar en los puntos de montaje del portaequipaje de la moto.

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Tengo que decir que tenía el privilegio de contar con la ayuda y consejos de mi padre para esto, un ingeniero nato (y de los mejores), de modo que por el precio de un par de ángulos metálicos y unas horas de trabajo en buena compañía conseguí un portaneumáticos hecho a medida perfecto. Supera eso, Touratech.

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Los cortamos a la medida adecuada, limamos los cantos, le dimos forma al ángulo inferior para hacer que encajasen bien en el portaequipaje de la moto sin que perdiesen rigidez estructural  y taladramos los puntos de montaje y, ya que estábamos en ello, un agujero en cada punta que viene muy bien para enganchar cosas.

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A parte de eso, también me dediqué a mejorar/personalizar las maletas Touratech. Había comprado cuatro candados para cerrarlas y eran geniales, ligeros y se abren todos con la misma llave, pero en tan solo un par de días de llevarlos puestos ya habían empezado a rayar las maletas, y vibran como el demonio a unas 5 o 6.000 rpm, que es el rango de revoluciones más habitual en la moto…

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Así que compré algo de espuma adhesiva y recorté cuatro protectores para ponerles  debajo. También compré cinta reflectante para pegar en la parte trasera de las maletas, quiero hacerme bien visible, sobretodo en esas partes del mundo donde los  conductores no están tan acostumbrados a la presencia de motos como en Barcelona.

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Finalmente, compré unos botellines de bicicleta baratos y portabotellas y los instalé en la parte de delante de las maletas. Espero que se mantengan frescos con el aire, y son una buena reserva de agua para las partes más duras del viaje.

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Montaje de las barras de protección del motor, protector del faro y cubrecárter

¡Bueno, ha sido una semana y un fin de semana muy productivos! Desafortunadamente, esto significa que me he quedado atrás con las actualizaciones del blog, tengo bastante que contar; lo haré en posts separados. El primero:

Hace un par de semanas me puse a instalar las barras de protección del motor, un protector para el faro y el cubrecárter, que no tuve tiempo de montar cuando hice las maletas y el soporte para el GPS. Había visto gente que tenía problemas para alinear los puntos de anclaje con el chasis en algunos tutoriales en YouTube, pero por suerte yo no tuve ningún problema. El único inconveniente vino del tornillo largo que va de un lado al otro del chasis y aguanta el bloque motor. Las barras de protección que venían instaladas en la moto cuando la compré de segunda mano eran las originales de Suzuki, y van montadas en ese tornillo. Imagino que al comprarlas el kit de montaje incluye un tornillo más largo que permite unirlas a ese punto. Desmonté las barras y vi que con el separador el tornillo aun tenía rosca para mantenerse en su sitio y hacer su trabajo de forma correcta, de modo que imaginé que no tendría problemas para instalar las barras de protección Hepco & Becker, que van unidas a otros puntos de montaje. Sin embargo, pasan por encima del rebaje del chasis donde va colocado el tornillo y como el tornillo más largo que venía en mi moto sobresale del chasis, era imposible montarlas.

Así que una semana más tarde y después de comprar el tornillo original en un concesionario Suzuki, pude montar las barras sin problemas. Dan mucha más protección que las originales, son más gruesas y tienen mejor aspecto.

El problema vino, sin embargo, cuando iba a instalar el cubrecárter. Adventure MotoStuff lo envió con un kit de montaje para las barras de protección Hepco & Becker, pero por lo que he podido ver en las fotografías, Hepco & Becker dejó de fabricar las barras para las motos del modelo de la V-Strom anterior a 2012 y ha desarrollado unas para el modelo nuevo. Como ambas motos tienen el mismo chasis, las barras se pueden montar en el modelo anterior, y esas son las barras que compré yo. Sin embargo, Adventure MotoStuff me había enviado el kit para el modelo de barras anterior, que tiene una barra central más baja, de modo que los anclajes quedaban unos 100 mm demasiado bajos.

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En un post previo hice un comentario positivo sobre el servicio de atención al cliente de esta empresa; cuando estaba valorando distintas combinaciones de barras de protección y cubrecárters les escribí y contestaron rápidamente y con información clara y útil. Me temo que tengo que retirar mi comentario ahora… Les envié un email explicando el problema  que tenía, con fotos como referencia, y preguntando si fabricaban anclajes para las barras nuevas o no. Eso fue hace dos semanas. Aún estoy esperando que contesten.

Visto que no iba a obtener ayuda alguna por esa vía, compré un pasamanos de aluminio y fabriqué yo mismo una extensión que encajase en el cubrecárter. Aquí podéis ver el resultado:

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Queda mucho más solido de lo que parce e incluso de lo que me esperaba, así que estoy bastante seguro de que aguantará el viaje sin problemas.

Finalmente, monté el protector del faro. La V-Strom tiene un faro grande y queda muy expuesto a piedras que salten de la carretera o incluso caídas tontas, así que decidí que era imprescindible. Sin embargo, con un faro tan grande la rejilla que tenía que montarle era enorme, no como otros protectores más discretos para el faro de por ejemplo una GS. A pesar de ello, una vez instalado queda mejor de lo que me esperaba.

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Neumáticos Heidenau K60 Scout y el visado de Kazakstán

Publico un post corto para decir que ya han llegado los neumáticos que pedí. Es un juego de Heidenau K60 Scouts, y me voy a pasar el fin de semana investigando cómo llevarlos en la moto hasta Volgogrado, donde los haré montar mientras le hacen la revisión a la moto para prepararla para Kazakstán.

Decidí llevarme estos porqué tengo buenas referencias de otra gente que los ha usado, parece que son un buen compromiso: no demasiado radicales sobre asfalto y con suficiente agarre fuera de él, y parece que duran mucho más que otros neumáticos de tacos, cosa que es importante, ya que espero que me duren hasta la vuelta a Europa.

También me llevaré un kit de reparación de pinchazos y un compresor, pero tengo mis dudas respecto a llevar palancas para cambiar un neumático. Nunca he intentado cambiar un neumático sin cámara, y parece que es difícil de hacer en medio de la carretera, especialmente sacarlo de la llanta. ¿Alguien tiene algún consejo al respecto?

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Esperaba poder llevarlos planos sobre el asiento del pasajero y la bandeja trasera, pero también tengo que llevar una bolsa Ortlieb Rack Bag bastante grande (no quería llevar demasiadas bolsas pequeñas enganchadas a la moto, las pueden robar fácilmente en una parada para hacer un compra), así que no estoy seguro en qué posición los llevaré. Este fin de semana me dedicaré a experimentar.

Como comentario aparte, este semana le di a mi hermana (que vive en Madrid) los formularios para pedir un visado de turismo para Kazakstán. No tengo reserva de hotel ni carta de invitación, pero parece que existe un proceso simplificado para los ciudadanos españoles. ¡Veremos si hay suerte!