Cubrepuños Acerbis X-Factor

Los cubrepuños originales de la mayoría de motos suelen proteger muy bien del viento y la lluvia, pero no dan mucha protección en caso de caída, así que es más que probable terminar con una maneta de freno o embrague rota si se te cae la moto, ni que sea maniobrando (hace años algún idiota me tiró la V-Strom mientras estaba aparcada  al maniobrar su coche y me partió la maneta de freno).

Los cubrepuños de la AT son muy bonitos, pero dan el mismo nivel de protección que los de la V-Strom o la ST. El problema es que esos además iban de maravilla para mantener las manos relativamente secas y calientes, mientras que los de la AT son demasiado pequeños para eso, así que cumplen una función meramente estética para darle un look más duro a la moto.

Ya antes de tener la AT sabía que iba a montar un par de Barkbusters como los que tiene la V-Strom, que han demostrado ser muy eficientes en incontables caídas. Sin emabrgo, cuando comparaba precios e intentaba encontrar una tienda que tuviera un kit específico para la AT, vi gente en Adventure Rider y en el foro de España de la AT que habían montado los Acerbis X-Factor.

Pensaba que serían más caros, pues el nervio de aluminio que llevan es enorme, pero resulta que no solo eran más baratos sino que además tenían disponibilidad inmediata, pues no requieren un kit específico para la AT.

Quizá no los montaría en la V-Strom, ya que el look es demasiado ‘endurero’ para ese tipo de moto, pero en las fotos que había visto parecían quedar bien en la AT, así que pedí un par.

IMG_8008Elegí la combinación negro y blanco, ya que los de serie también eran negros y me daba miedo que unos rojos no casaran con el tono de la moto. Llegaron en una semana y hoy los he montado, cosa que ha resultado ser bastante fácil.

He aquí el proceso:

El primer paso es quitar los de serie, incluyendo los contrapesos al final del manillar y los largos que van dentro.

Hay que aflojar los tornillos Allen de 5mm que aguantan los contrapesos del manillar y desencajar los cubrepuños de los contrapesos.

IMG_8011Luego se quitan los tornillos que unen los cubrepuños al soporte de las manetas de freno y embrague. Tornillos y tuercas son de 10mm, excepto la tuerca de la maneta de freno, que es de 12mm.

IMG_8009Se quitan los cubrepuños de serie y se vuelven a montar los tornillos de las manetas. Sin los cubrepuños vienen un poco largos, pero se pueden usar las arandelas que llevan los cubrepuños.

Ahora viene la parte difícil: sacar los contrapesos interiores. Son largos y tienen dos arandelas de goma, con lo que no se deslizan con facilidad. Llegan una chapita cilíndrica que los une a los tornillos de los contrapesos exteriores, pero es muy fácil que se suelten. De hecho, yo saqué el primero y vi que la chapita y el contrapeso estaban aún 1cm dentro del manillar.

IMG_8016IMG_8017Estas chapitas cilíndricas son delicadas y se pueden soltar del contrapeso con facilidad, así que hay que ir con cuidado, porque si se salen es prácticamente imposible agarrar bien el contrapeso y tirar de él. Tras sufrir esto, a la hora de sacar el segundo desenrosqué el tornillo del contrapeso, tiré del conjunto suavemente pero con firmeza hasta que asomó 1cm de contrapeso interior y luego lo saqué con un par de alicates.

Para sacar el primero usé un par de alicates de punta fina y larga para agarrar la chapita al tiempo que hacía palanca sobre ella con un destornillador para evitar que se abriera y se soltara del contrapeso.

Terminada la parte más difícil, toca montar los cubrepuños nuevos.

IMG_8020No intentéis meter el taco de expansión directamente en el manillar primero, ya que se puede soltar la tuerca y al meter el tornillo la empujaríamos hacia dentro del manillar y sería muy difícil de recuperar. Mejor pre atornillar el taco al nervio de aluminio y luego meterlo en el manillar.

IMG_8021Luego hay que montar los soportes al manillar, pero sin apretarlos, ya que hace falta ajustar las manetas. Es necesario meter tanto la de freno como la de embrague hacia el centro del manillar, aproximadamente 1,5cm. Cuidado con la de embrague, si se mete demasiado toca con la piña de botones, si no, con el nervio. Hay que encontrarle el punto justo.

IMG_8025IMG_8029Con todo ya en la posición al gusto, se empieza por apretar los soportes y luego los tacos de expansión. Los soportes vienen con dos juegos de abrazaderas para montar en manillares de distintos diámetros. En mi caso, no hacía falta ninguno de los dos.

IMG_8023IMG_8026IMG_8027IMG_8028La moto tiene una pinta fantástica solo con los nervios, y es tentador dejarla así, pero quería más protección, no menos, así que el toque final son los cubrepuños de plástico, que van fijados con tres tornillos Allen. ¡Hecho!

IMG_8030Para gustos los colores, pero personalmente creo que los X-Factor quedan muy bien en la AT, especialmente en negro:

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Adhesivos protectores para el depósito de Labelbike

La última adquisición para la AT es un juego de adhesivos protectores para el depósito de gasolina para evitar que las cremalleras de la chaqueta o los pantalones de moto rayen la pintura.

En el foro de la AT he visto quejas de que el lacado en los laterales del depósito se raya con facilidad, así que antes de que le ocurriera al mío pedí este juego en Ebay.

Vienen de Italia, y las primeras impresiones en cuanto a la calidad del producto y del servicio del vendedor fueron buenas. Llegaron la misma semana del pedido y tienen un buen grosor y buenos acabados.

Sin embargo, a la hora de ponerlas las cosas no tenían tan buena pinta. Estos adhesivos están diseñados específicamente para la pintura rojo rally de la AT, siguiendo la raya blanca de los laterales. Cuando los presenté, vi que la raya del adhesivo no casaba con la de la moto en varios puntos.

IMG_7994Envié un queja al vendedor juntamente con estas fotos, y recibí la respuesta en menos de 24 horas: los adhesivos no tenían ningún problema, la raya blanca no es blanca, sino transparente, para dejar margen a las diferencias de pintura entre distintas motos. Lo que yo veía blanco era el papel de detrás de los adhesivos. Vamos, que quedé como un genio…

Bueno, pues de vuelta al garaje.

El protector del depósito que el propietario anterior había puesta en la V-Strom estaba unos 2cm demasiado a la izquierda, cosa que me volvió loco los cinco años que estuve usando la moto, y eso que era negro sobre negro. Dispuesto a hacer las cosas bien, miré algunos tutoriales online y seguí el método recomendado:

Paso uno: limpiar las superficies con alcohol y dejarlas secar.

IMG_7997Paso dos: sin quitar el papel blanco de detrás de los adhesivos, presentarlos en la posición deseada, asegurarse de que todo encaje y fijarlos con una tira de cinta de carrocero.

IMG_7983IMG_7998Paso tres: levantar la punta del adhesivo a uno de los dos lados de la cinta de carrocero, separar el papel blanco y cortarlo. (Un consejo importante – el papel se puede cortar a mano, pero si el adhesivo tiene partes transparentes, pueden quedar pelusas del papel pegadas y verse a través del adhesivo una vez colocado, así que mejor usar unas tijeras).

IMG_7984IMG_7985IMG_7986IMG_7999Presionar el adhesivo contra la superficie del depósito desde la cinta hacia afuera, con cuidado de que no se arrugue ni quede aire debajo. Una espátula de plástico va muy bien para esto.

IMG_8000Paso cuatro: con un tercio del adhesivo bien pegado en su sitio, quitar la cinta de carrocero, levantar los otros dos tercios y repetir el proceso.

IMG_8001IMG_8003El resultado queda genial:

IMG_7988IMG_8005Las líneas blancas que se ven son los reflejos de los fluorescentes del techo.

¡Quiero mi moto!

Intro

Ya hacía bastante tiempo del último viaje largo con la moto, y tenía muchas ganas de empezar este. Quería ver el sur de España, ya que nunca había estado allí, y sabía que tenía nueve días de vacaciones para Semana Santa, pero lo que no sabía era cuántos días iba a tener mi novia. Al final sólo le dieron cuatro días, así que empecé a pensar en una ruta de cinco días para poder estar de vuelta en Barcelona a tiempo de pasar unos días juntos, pero aparte de que cinco días parecían pocos para cubrir tanta distancia y además tener tiempo de ver algo, ella también quería visitar el sur. Por unos momentos le di vueltas a la idea de montar un viaje de cuatro días al sur con alguna compañía aérea de bajo coste y aparte de eso irme unos días con la moto, pero aún así me hacía gracia tener una moto para explorar el sur. Miramos el tema de alquilar una en varias empresas, pero el precio por día era demasiado caro, incluso para el tipo de moto más básica para dos personas más equipaje, hasta que al final me di cuenta de que la respuesta al dilema estaba ahí mismo, en los números que me daban las empresas de alquiler.

Si había considerado la posibilidad de pagar lo que costaba alquilar una moto, más la fianza, más correr el riesgo de tener algún percance con la moto, o que la robaran, etc. ¿por qué no llevarme la mía, usarla hasta el último día de vacaciones, volver a casa en avión y hacer que me llevasen la moto a Barcelona? Seguro que aún así iba a salir más barato que alquilar una cuatro días.

Un amigo mío se había comprado hacía poco una moto de segunda mano en Valencia, pero como aún se estaba sacando el carnet, se la hizo traer con una empresa de transporte de motos hasta la puerta de su casa por sólo 90€. Podría irme cinco días, encontrarme con Nat en algún punto del sur, pasar cuatro días más juntos por allí y luego volver a casa en avión (y ahorrarme dos días de viaje de vuelta). ¡Gran idea!

Al principio parecía que la cosa iba a ser más complicada de lo que pensaba, ya que resultó que todas las empresas con las que contacté solo ofrecían servicio de puerta a puerta, es decir, que recogerían la moto en una dirección específica, ya que no tenían instalaciones en Granda (que era de dónde íbamos a volar) donde yo pudiera dejar la moto el último día antes de coger el avión y tampoco conocíamos a nadie allí a quien dejar la moto hasta que hubiera un transporte lleno y listo para salir hacia Barcelona. Parecía que pintaban bastos… Si al menos pudiera encontrar un taller o un concesionario en Granada que estuviese dispuesto a tener la moto uno o dos días hasta que la recogieran la cosa podría funcionar, así que decidí probar suerte y preguntar a los chicos de Hamamatsu Motor, que ya me habían ayudado con la preparación de otros viajes, y me dieron el contacto de la empresa que lleva sus motos y también trabaja para otras marcas. Me dijeron que tenían una flota propia de camiones y que trabajaban para concesionarios de todo el país. Les llamé y me confirmaron que tenían un agente colaborador en Granada donde podía dejar la moto. Así que con los detalles arreglados, ¡el viaje podía empezar!

El hombre de ultima hora

«Si no fuese por la última hora, no se haría nada en este mundo» decía un cartel que un amigo mío tenía en su despacho. Y no hay nada más cierto. Yo soy, sin duda alguna, el hombre de ultima hora. Falta menos de una semana para salir y a principios de semana aún no tenía el permiso de conducir internacional, la carta verde de la aseguradora ni la tarjeta de la ITV de la moto.

Por suerte, conseguí tener todos los papeles para el martes por la mañana, y hoy he estado de compras de ultima hora: aceite, lubricante para la cadena, bombillas y fusibles y una cadena larga para atar la moto a un árbol o farola cuando la aparque en lugares comprometidos.

Este fin de semana será un poco estresante: tengo que concretar que una amiga se ocupe de mi coche mientras esté fuera, vaciar mi habitación porqué estoy intentando alquilarla mientras estoy fuera, dedicar tiempo a la gente más cercana, fiesta de despedida, exámenes finales en la escuela…

Finalmente ahora empiezo a darme cuenta de que realmente me voy, pero curiosamente, sigo muy tranquilo.

ITV pasada

Como dije ayer, esta mañana he llevado la moto a la ITV. Tenía que pasarla por dos razones: una, ya le tocaba (es cada dos años) y dos, tenía que homologar el cambio de potencia.

Había pedido hora en un centro cerca de donde trabajo, no solo porque era práctico sino porqué lo había visto recomendado en el foro de la moto. Hay muchos problemas en potencia con los accesorios en este tipo de inspecciones, incluso con los más comunes como una cúpula más alta o los portaequipajes, y me habían dicho que eran bastante permisivos. Me alegro de poder decir que es así; han comprobado los frenos, las luces, los gases y el ruido y me han pedido el certificado de taller conforme se había cambiado la centralita y ya está. ¡Aprovado!

Si alguien de Barcelona o alrededores tiene que pasar la ITV, este centro es más que recomendable.

Revisión final de la moto

La semana pasada llevé la moto a un concesionario Suzuki cerca de casa en Barcelona para una última revisión antes de ponerme en camino. Había algunas cosas que tenían que hacerse antes de empezar el viaje, como cambiar la centralita para deslimitar el motor (aún iba con el carnet A2, me saqué el A hace un mes), comprobar y ajustar el reglaje de válvulas y sustituir el líquido de frenos. Tampoco había tenido tiempo de montar una toma de 12V, y eso era esencial. Podría haber hecho esto último yo mismo, e incluso quizá también el líquido de frenos, pero se me están terminando los días y quería que un profesional le diese una buena ojeada a la moto, así que la llevé a Hamamatsu Motor.

El jefe de mecánicos, Macari, hizo un trabajo excelente; se quedó la moto un poco más de tiempo para asegurarse de que todo estuviese a punto, me cobró menos de lo que debería por la mano de obra y me hizo el certificado de taller para deslimitar la moto en la ITV sin cobrarme, de modo que se puede decir que ha sido un poco un patrocinador.

La moto funciona de maravilla después de ajustarle la inyección y las válvulas e instalar la ECU deslimitada. Va más fina, el motor respira mejor y sube de vueltas hasta la zona roja sin problemas. Mañana tengo hora en un centro de ITV cerca del trabajo para hacerle los papeles correspondientes.

¡El hornillo funciona!

Como quizás recordéis del post sobre el fin de semana de prueba, tuve algunos problemas con mi hornillo Coleman, no podía encenderlo y parecía que perdía algo de gasolina, así que ya me veía comiendo frío o aprendiendo a hacer fuego en medio de la nada. Comer en restaurantes o comprar otro hornillo que funcionase con gasolina no eran opciones que contemplase, ya me he gastado todo el presupuesto para preparación que había calculado, y «en medio de la nada» suele significar que hace viento, llueve y estás detrás de un polígono industrial medio abandonado o en un camping familiar rodeado de críos que se preguntan por qué ese tipo vestido de robocop no usa un Camping Gaz como el de papá.

Así que después de dejar el hornillo en casa de mi padre (tiene un taller muy bien montado en el sótano) con la intención de desmontarlo cuando tuviese un momento, me alegró muchísimo que me dijese que funcionaba. .

Resulta que no tenía ningún problema, aparte del hecho que lo compré de segunda mano y no venía con instrucciones (aparte de los pasos básicos escritos en la etiqueta al lado de la advertencia «lea cuidadosamente las instrucciones antes del uso») y no lo estaba utilizando como debía, le puse demasiada gasolina y no usaba la bomba correctamente. Con todo debidamente preparado, se encendió, la llama duró mucho rato con una pequeña cantidad de gasolina y solo tardó unos minutos en hacer hervir un cazo grande lleno de agua. Maravilloso.

Couchsurfing

Ante todo, disculpas por haber tenido el blog abandonado durante tantos días, estoy ya en las últimas semanas antes de la salida ¡y el trabajo se acumula! Tengo que asegurarme de que todo esté listo, planificar los detalles de la ruta, buscar alojamiento, hacer una última revisión a la moto, etc.

Había calculado que la parte más cara del viaje iba a ser Europa, así que he decidido intentar utilizar CouchSurfing. Como muchos ya sabéis, es un sistema que pone en contacto gente que busca un lugar donde dormir y gente que ofrece sitio (un sofá) en su casa. Hay dos razones por las que he decidido viajar así: primero, para mantener los costes bajos, pero sobretodo porqué considero que es la mejor manera de conocer a la gente del lugar y las ciudades que voy a visitar. Me he pasado muchas horas delante del ordenador y he enviado muchas peticiones, y tengo que decir que estoy gratamente sorprendido con el resultado. Me han ofrecido un lugar donde dormir en la mayoría de ciudades por las que pasaré en Europa, y tengo muchas ganas de vivir esta nueva experiencia.

Cómo llevar dos neumáticos hasta Volgogrado y otras historias

Los neumáticos son una parte importante del equipo para un viaje así y, en mi caso, un tema que me ha dado bastante que pensar, no tanto sobre qué neumáticos usar, sino sobre si debo llevarme un juego conmigo o no.

Había decidido que iba a atravesar Europa con los neumáticos que ya tengo, un juego de Michelin Anakee 2, aún tienen casi todo el dibujo y la mucha de gente les ha sacado kilometrajes muy elevados, y luego cambiarlos por un juego de Heidenau K60 en Volgogrado antes de empezar con la parte más complicada del viaje.

La mayoría de gente dice que es difícil encontrar las medidas que necesito para mi moto en Rusia, no digamos ya en Kazakstán o Mongolia, así que podía buscar un taller cuando llegase el momento de cambiarlas y esperar que hiciesen un pedido y les entregaran un juego, podía comprarme yo un juego y mandarlo por adelantado para que ya estuviesen allí cuando llegue a Volgogrado o podía llevarme un juego desde el principio.

Esperar que lleguen los neumáticos no era una opción, ya que no quiero pasar más tiempo del necesario en un lugar determinado a no ser que haya un problema, mandarlos por adelantado implica tener un contacto en Volgogrado que los reciba y los guarde, y puede que tenga que pagar las tasas de importación en el momento de la entrega. Imagino que podría haber arreglado algo a través de HUBB, pero era demasiada complicación y me gustaba la idea de tener un par de neumáticos de recambio si un pinchazo no se puede arreglar fácilmente con un kit de reparación. Siempre puedo intentar llegar o hacer transportar la moto hasta el taller más cercano y hacer cambiar el neumático.

Así que una vez decidido que me iba a llevar los neumáticos conmigo, me pasé el fin de semana estudiando distintas maneras de fijarlos a la moto.

Llevo el material de acampada/cocina en una maleta; las herramientas, kit de reparaciones, recambios, kit de mantenimiento en la otra; la documentación, cosas importantes, ordenador, cámara, etc. en la bolsa de sobredepósito y la ropa, botiquín y kit de coser en un macuto impermeable.

Descarté rápidamente la opción de colgar los neumáticos detrás de la moto: desplazaba demasiado atrás el centro de gravedad y ya llevo una garrafa de gasolina y botellas de aceite y grasa ahí, por no decir que cubrirían parcialmente el piloto trasero o el escape o la placa de matrícula según la posición.

No llevo alforjas delanteras y había visto fotografías de un motorista que había colgado los neumáticos del depósito a ambos lados de la moto. Probé esa posición, pero son demasiado grandes y cuando están atados interfieren bien con mis piernas, bien con la dirección.

Así pues, iban a tener que compartir el asiento del acompañante y el portaequipaje trasero con el petate.

Probé distintas posiciones: primero la bolsa y luego los dos neumáticos detrás en vertical, lo mismo pero al revés, un neumático detrás de mi y otro detrás de todo, con la bolsa en medio, un neumático de pie, otro tumbado y la bolsa encima, incluso un neumático encima de cada maleta y la bolsa metida a través de los dos… Todas las posiciones quedaban muy abigarradas y tenías varias desventajas: se acumularía agua dentro de los neumáticos, quedaban demasiado altos, tendría que quitarlos cada vez que quisiera coger algo de la bolsa o llevármela (y eso es a diario)…

No quería tener que quitarlos hasta el momento de montarlos, la idea era fijarlos a la moto con cintas y atarlos al portaequipaje con cable con candado para hacer que fuese  más difícil robarlos. Al final pues la mejor posición era ponerlos planos y colocar la bolsa encima.

Había dos cosas que no me gustaba de esta opción: el conjunto quedaba demasiado alto (me llega casi hasta los hombros) y quedaba un gran hueco sin usar dentro de los neumáticos. Sin embargo, tras pensar un poco, encontré un buen compromiso.

Iba a llevar las provisiones dentro del petate (lo compré grande porque no quería cargar con demasiadas bolsas más pequeñas), pero si usaba el espacio en los neumáticos para llevarlas la bolsa estaría más vacía. No solo eso, sino que las cosas de dentro se podrían comprimir con más facilidad (casi todo ropa) de modo que quedaría más plana contra los neumáticos y podría enrollar la boca de la bolsa mejor, haciendo que fuese más impermeable. Decidido.

Planos contra el asiento y el portaquipaje, los neumáticos ocupaban bastante, y si me sentaba cómodamente sin que me tocasen la espalda, quedaban un par de centímetros demasiado atrás, de modo que no descansaban sobre el portaequipaje, lo que significaba que tenía que hacer algo para aguantarlos ahí. Había quitado la maleta pero no había instalado una base para equipajes, solo había el original, y no quería pagar una fortuna por una extensión solo para apoyar un lado de los neumáticos, así que decidí fabricarme mi propio soporte.

Compré un par de ángulos de hierro acerado (el aluminio era más ligero, pero demasiado flexible, y los de hierro eran muy rígidos para lo que pesan) y me puse a trabajar para hacerlos encajar en los puntos de montaje del portaequipaje de la moto.

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Tengo que decir que tenía el privilegio de contar con la ayuda y consejos de mi padre para esto, un ingeniero nato (y de los mejores), de modo que por el precio de un par de ángulos metálicos y unas horas de trabajo en buena compañía conseguí un portaneumáticos hecho a medida perfecto. Supera eso, Touratech.

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Los cortamos a la medida adecuada, limamos los cantos, le dimos forma al ángulo inferior para hacer que encajasen bien en el portaequipaje de la moto sin que perdiesen rigidez estructural  y taladramos los puntos de montaje y, ya que estábamos en ello, un agujero en cada punta que viene muy bien para enganchar cosas.

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A parte de eso, también me dediqué a mejorar/personalizar las maletas Touratech. Había comprado cuatro candados para cerrarlas y eran geniales, ligeros y se abren todos con la misma llave, pero en tan solo un par de días de llevarlos puestos ya habían empezado a rayar las maletas, y vibran como el demonio a unas 5 o 6.000 rpm, que es el rango de revoluciones más habitual en la moto…

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Así que compré algo de espuma adhesiva y recorté cuatro protectores para ponerles  debajo. También compré cinta reflectante para pegar en la parte trasera de las maletas, quiero hacerme bien visible, sobretodo en esas partes del mundo donde los  conductores no están tan acostumbrados a la presencia de motos como en Barcelona.

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Finalmente, compré unos botellines de bicicleta baratos y portabotellas y los instalé en la parte de delante de las maletas. Espero que se mantengan frescos con el aire, y son una buena reserva de agua para las partes más duras del viaje.

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Montaje de las barras de protección del motor, protector del faro y cubrecárter

¡Bueno, ha sido una semana y un fin de semana muy productivos! Desafortunadamente, esto significa que me he quedado atrás con las actualizaciones del blog, tengo bastante que contar; lo haré en posts separados. El primero:

Hace un par de semanas me puse a instalar las barras de protección del motor, un protector para el faro y el cubrecárter, que no tuve tiempo de montar cuando hice las maletas y el soporte para el GPS. Había visto gente que tenía problemas para alinear los puntos de anclaje con el chasis en algunos tutoriales en YouTube, pero por suerte yo no tuve ningún problema. El único inconveniente vino del tornillo largo que va de un lado al otro del chasis y aguanta el bloque motor. Las barras de protección que venían instaladas en la moto cuando la compré de segunda mano eran las originales de Suzuki, y van montadas en ese tornillo. Imagino que al comprarlas el kit de montaje incluye un tornillo más largo que permite unirlas a ese punto. Desmonté las barras y vi que con el separador el tornillo aun tenía rosca para mantenerse en su sitio y hacer su trabajo de forma correcta, de modo que imaginé que no tendría problemas para instalar las barras de protección Hepco & Becker, que van unidas a otros puntos de montaje. Sin embargo, pasan por encima del rebaje del chasis donde va colocado el tornillo y como el tornillo más largo que venía en mi moto sobresale del chasis, era imposible montarlas.

Así que una semana más tarde y después de comprar el tornillo original en un concesionario Suzuki, pude montar las barras sin problemas. Dan mucha más protección que las originales, son más gruesas y tienen mejor aspecto.

El problema vino, sin embargo, cuando iba a instalar el cubrecárter. Adventure MotoStuff lo envió con un kit de montaje para las barras de protección Hepco & Becker, pero por lo que he podido ver en las fotografías, Hepco & Becker dejó de fabricar las barras para las motos del modelo de la V-Strom anterior a 2012 y ha desarrollado unas para el modelo nuevo. Como ambas motos tienen el mismo chasis, las barras se pueden montar en el modelo anterior, y esas son las barras que compré yo. Sin embargo, Adventure MotoStuff me había enviado el kit para el modelo de barras anterior, que tiene una barra central más baja, de modo que los anclajes quedaban unos 100 mm demasiado bajos.

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En un post previo hice un comentario positivo sobre el servicio de atención al cliente de esta empresa; cuando estaba valorando distintas combinaciones de barras de protección y cubrecárters les escribí y contestaron rápidamente y con información clara y útil. Me temo que tengo que retirar mi comentario ahora… Les envié un email explicando el problema  que tenía, con fotos como referencia, y preguntando si fabricaban anclajes para las barras nuevas o no. Eso fue hace dos semanas. Aún estoy esperando que contesten.

Visto que no iba a obtener ayuda alguna por esa vía, compré un pasamanos de aluminio y fabriqué yo mismo una extensión que encajase en el cubrecárter. Aquí podéis ver el resultado:

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Queda mucho más solido de lo que parce e incluso de lo que me esperaba, así que estoy bastante seguro de que aguantará el viaje sin problemas.

Finalmente, monté el protector del faro. La V-Strom tiene un faro grande y queda muy expuesto a piedras que salten de la carretera o incluso caídas tontas, así que decidí que era imprescindible. Sin embargo, con un faro tan grande la rejilla que tenía que montarle era enorme, no como otros protectores más discretos para el faro de por ejemplo una GS. A pesar de ello, una vez instalado queda mejor de lo que me esperaba.

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