Una salida tardía

Día 0 – Viernes 25 de Julio – De Mollet del Vallès a Port de la Selva (203km)

Tenía que trabajar el viernes (¡último día!) y esperaba poder escaparme temprano para empezar la ruta desde la escuela en vez de salir el sábado. Quería hacer los Pirineos de este a oeste en el sentido estricto de la palabra, y eso quería decir salir desde el punto más al este: El Cap de Creus.

No tenía tantos días como hubiese sido ideal, pues mi hermana, que está viviendo en Puerto Rico por un par de años, volvía el miércoles y teníamos que encontrarnos al día siguiente en Benasque: acababa de cumplir 30 años y quería reunirse conmigo y nuestros padres para subir a un pico que hicimos todos juntos cuando ella era un bebé. Me había preparado una ruta y un calendario, y si quería tener suficiente margen para poder hacer cambios sobre la marcha y tomármelo con la debida calma para disfrutar del paisaje, tenía que salir el Cap de Creus el sábado por la mañana.

Ese mes estábamos haciendo los cursos de verano en mi escuela, lo que suponía trabajar de mañanas y, en mi caso, acabar las clases a las 12:30 los viernes. Era el plan perfecto: hacer las maletas el jueves, ir al trabajo con todo el equipo de moto, cambiarme allí, dar tres horas de clase y ¡listo! De vacaciones. Ponerme otra vez el equipo y para media tarde podía estar ya acampado en algún sitio cerca de la playa y hasta tendría tiempo de darme un baño.

Por desgracia, no iba a ser así. También trabajo como examinador para Cambridge y a pesar de que mis alumnos hacían el FCE en la escuela ese mismo viernes, se supone que yo no podía examinarlos. Sin embargo parece que iban cortos de examinadores y que no importaba si yo examinaba en mi propio centro siempre y cuando se cumpliesen ciertos criterios, así que me dijeron que me tocaba trabajar… hasta las 17:30

Pero no estaba todo perdido, no iba a haber baño en la playa, pero aún tenía tiempo de llegar allí antes de la puesta de sol, así que el jueves me quedé despierto hasta tarde haciendo las maletas.

Cuando me levanté el viernes estaba diluviando. Fantástico. Me puse el mono de lluvia y, esperando que el tiempo mejorase para media tarde, me fui hacia la escuela.

Unos días antes había cambiado los Bridgestone Battlewings casi nuevos de la moto por unos Mitas E-07 con la intención de hacer algunas pistas en el viaje. Había usado Heidenaus K60 antes y estaba muy contento con los resultados, pero quería probar algo nuevo. Estos Mitas son muy baratos, así que si funcionaban bien, podían ser una verdadera ganga para la moto. Había leído bastantes comentarios positivos sobre ellos, pero también había quien no estaba contento con el rendimiento sobre mojado, y mi mecánico no se mostró muy entusiasmado con ellos cuando los recibió en el taller para montarlos en mi moto.

Había estado usándolos para ir a diario al trabajo ya hacía unos días, y parecía que iban bien, pero hoy era el primer día con lluvia. Las calles de Barcelona estaban inundadas, y la moto tenía un tacto más nervioso que habitualmente. Entonces llegué a un semáforo en ámbar y frené algo más fuerte de lo normal: el ABS saltó enseguida en la rueda de atrás y la distancia de frenado fue poco más que pésima… Mal comienzo para los neumáticos, pues. Tendría que ir con especial cuidado con lluvia.

Por suerte, para cuando había terminado los exámanes ya no llovía e incluso las carreteras habían tenido tiempo de secarse un poco, buenas noticias dado cómo fue mi primera experiencia con los neumáticos en mojado.

Como no quería pagar la autopista, me fui por la misma ruta que había tomado un año atrás para empezar el gran viaje: en dirección a Vic por la C-17 y luego hacia el este por la C-37, la A-26 y luego la N-260. Buenas carreteras y ni un céntimo gastado en peajes.

Para cuando llegué a Figueres vi que había nubarrones negros y un arcoíris delante, y se veía claramente una densa cortina de lluvia. Debería haber parado a ponerme el mono, pero calculé que mi camino pasaba justo por el borde de la lluvia y parecía que más allá estaba claro, así que me la jugué. Naturalmente, a los dos minutos me estaba cayendo encima la de Dios. Apreté los dientes y seguí, pues era solo una tormenta de verano y esperaba que pasase rápido. Paró al cabo de poco y para cuando llegué a Roses ya estaba casi seco otra vez.

Siempre he dicho que la Costa Brava es un lugar precioso, y lo es, pero al entrar en Roses no pude evitar pensar el daño que hemos hecho persiguiendo el dinero fácil que trae el turismo. Intenté dejar atrás rápidamente los bloques de apartamentos, supermercados de vino y licores, casinos y cosas peores y enfilé por una carretera de curvas preciosa que me hizo olvidar rápidamente tanta decadencia.

La carretera de Roses a Cadaqués es una procesión de curvas que primero asciende hacia las colinas, brindando unas vistas magníficas al Golf de Roses y luego desciende hasta la costa de nuevo en una serie de curvas cerradas. Mi única queja es que las dos poblaciones que conecta son destinos bastante populares y hay bastante trafico para una carretera tan pequeña. Por suerte, la mayoría de conductores eran bastante considerados y se apartaban para dejarme pasar cuando había un poco de espacio.

IMG_1156

Desde Cadaqués una carretera aun más pequeña serpenteaba a través de un paisaje fascinante formado por afiladas rocas con vistas al mar entre curva y curva. Era ya el atardecer, yel cielo estaba nublado pero el sol estaba lo suficientemente bajo como para iluminar las nubes desde abajo, dando al lugar un aire místico. Al pasar por el lugar donde Salvador Dalí tenía su casa, era fácil imaginar cómo un paisaje así inspiró su obra.

La carretera terminaba en el faro que marca el punto más al este de los Pirineos, y me alegró constatar que a esa hora del día quedaban ya pocos coches en el aparcamiento, ya que parecía que durante el día llegaban a formar largas colas aparcados carretera arriba. De pie delante del faro, hice la foto que marcaba el verdadero inicio del viaje. En cinco días tenía planeado estar delante de otro faro en la otra punta de los Pirineos.

IMG_1157

El tiempo había mejorado bastante, pero había nubes oscuras acercándose de nuevo y ya empezaba a anochecer, así que me apresuré para llegar a un camping cercano antes de que volviese a llover. Hice el check in rápidamente y terminé de plantar la tienda justo cuando caían las primeras gotas.

Me cambié en la tienda y corrí hasta el bar bajo la lluvia para sentarme delante de una cerveza fría y planificar la ruta para el día siguiente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s