Pasos fronterizos y sobornos policiales

Día 8 – Martes 2 de julio – De Ighiu a Lviv (607km)

El haber estado en Rumania en vez de ir directo a Ucrania desde Hungría significaba que había roto una de las reglas que me impuse: pasar la noche anterior a cruzar una frontera importante cerca de ella para poder llegar relativamente temprano por la mañana en caso que hubiese problemas con el papeleo y el proceso se alargase más de lo esperado. Otra consecuencia de esa decisión era que en lugar de pasar por una de las principales fronteras internacionales, tenía que hacerlo por una pequeña en una zona rural, y algunas de esas solo permiten el paso a los habitantes de la zona, no al tráfico internacional.

Así pues, habiendo roto también otra regla (que las jornadas serían más cortas conforme fuese hacia el este), me dispuse a hacer otro viaje de 10 horas a través de una frontera que no estaba seguro de que estuviese abierta. Llegué allí sobre las 2 de la tarde y, por suerte, ¡me dejaron entrar en Ucrania! Estaba bastante nervioso al respecto, salía ya de la UE y temía que buscasen problemas con mi documentación o la de la moto, pero no hubo ninguno. Lo bueno de los pasos fronterizos pequeños es que no se forman largas colas, solo había cuatro coches delante de mí, aunque se tomaron su tiempo y me freí al sol durante más de media hora. Una vez en Ucrania, descubrí lo malo de un paso fronterizo pequeño: la carretera.

¿Recordáis el socavón rumano? Pues es una mera imperfección en el asfalto comparado con esto. No solo eran profundos, sino que había miles de ellos, por todas partes, lo que hacía que coches y camiones tuvieran que avanzar en zigzag para esquivarlos, usando todo el ancho de la carretera y muy a menudo circulando en sentido contrario. Tuve que ponerme de pie y solo podía usar primera y segunda. Hacía calor, estaba sudando de mala manera y tragando polvo. Esto es el tipo de carretera que me esperaba en Kazakstán, no conectando dos países en Europa. Duró unos 50 km, después de los cuales la carretera se convirtió en lo que en Rumania hubiese llamado mala, pero aquí era un alivio. Estoy listo para este tipo de cosas, pero no como parte de una jornada de 600 km.

IMG_6705

Una vez me encontré con la carretera principal que venía desde Polonia las cosas cambiaron; la carretera se volvió mucho, mucho mejor y empecé a avanzar más. No iba rápido, pues había oído un montón de historias sobre la policía Ucraniana y lo estrictos que son con los conductores extranjeros, pero sí que hacía lo que llevaba haciendo los últimos cuatro o cinco días: adelantar donde había espacio y era seguro, independientemente de las señales.

Bueno, esto es una práctica habitual y absolutamente todo el mundo lo hace por estos lares, y no pasa nada, siempre y cuando no adelantes al jefe de policía del siguiente pueblo mientras se dirige a su casa vestido de civil en su coche particular. No hace falta decir que se encargó de que sus colegas me estuviesen esperando en el siguiente control, y en cuanto llegué me pararon. El agente no hablaba ni una sola palabra de inglés, pero dejó claro a base de gestos que había adelantado en una línea continua, y cuando llegó el jefe de policía lo subrayó con los mismos gestos antes de volver a meterse en su coche y dejarme en las competentes manos de su subordinado. Me pidió los papeles de la moto y me preguntó si entendía el portugués, pues parece que conocía a alguien en el consulado portugués e iba llamarlo para que me contasen lo que tenía que hacer. Me pasó su móvil y hablé con una chica que hablaba inglés, y me explicó que la multa eran cien euros. Antes de salir me habían dado consejos sobre cómo tratar con la policía por estos países, pero en este caso era innegable que había cometido una infracción, con lo que la única opción que tenía era pagar. Esto iba a dejar un buen agujero en mi presupuesto… Sin embargo, la chica me dijo que tenía dos opciones: podían darme una multa oficial por escrito, que debería pagar en Kiev antes de poder recuperar los papeles de la moto, o podía pagar al momento, lo que suponía la mitad de dinero y poder seguir con mi camino al momento. Le devolví el teléfono al agente y me hizo gestos para que lo acompañase a una sala más pequeña. Entramos, se sentó y sacó unos formularios oficiales, que eran la multa, y su móvil, puso las dos cosas sobre la mesa y las señaló. Yo señalé el teléfono, y entonces me dio un trozo de papel y un bolígrafo. Escribí “50€”, asintió, se puso de pie, levantó el cojín en el que estaba sentado y señaló debajo. Dejé el dinero allí, volvió a poner el cojín en su sitio y a partir de ahí se convirtió en el poli más majo del mundo, todo sonrisas y curiosidad acerca del viaje, consejos sobre no dejar la moto en la calle en Lviv porque era peligroso, e incluso se escribió los límites de velocidad en la palma de la mano para explicarlos.

Bueno, después del dinero ahorrado estos últimos dos días, al final solo supuso unos pocos euros de descuadre en el presupuesto diario, me había salido barata la cosa y además había experimentado de primear mano el proceso de soborno a la policía Ucraniana. ¡Vaya día!

Tras esto aún me quedaban más de 200 km para llegar a Lviv, y una vez allí, cansado y maloliente, me costó encontrar el sitio donde iba a pasar la noche. Al final Igor, mi huésped, salió a la calle y me encontró preguntando a tres individuos que no parecían entender muy bien lo que les explicaba.

Cogió su coche y me llevó hasta un parking dos calles más abajo donde dejé la moto por la noche. Me llevó de vuelta a su piso, un pequeño apartamento en uno de esos bloques de pisos soviéticos enormes y grises que se caen a trozos, para terminar de completar la experiencia ucraniana. Fue un huésped maravilloso, me preparó una cena fabulosa, y luego, intentando superar la barrera idiomática, hablamos del viaje y de motos. Me contó que había tenido una hacía años, y fue algo de lo que pudimos hablar con pocas palabras mientras contemplábamos el crepúsculo desde su balcón.

IMG_6708

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s