Prueba – Honda Scoopy SH300

Al comprar la AT me hice la tarjeta Honda Plus, con lo que además de la extensión de garantía y un 20% de descuento en accesorios, tengo derecho a una moto de sustitución cada vez que lleve la mía al taller.

Como era previsible, cuando llevé la AT a la primera revisión la “moto” de sustitución era un scooter. Al menos era uno de 300cc, así que aun podía ir a trabajar sin demasiados problemas.

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A pesar de que no profeso excesivo amor a estos trastos, el scooter en cuestión no era tampoco para quejarse. La Honda Scoopy SH, tanto en su versión 125 como 300cc, es toda un best seller en Barcelona, apareciendo con regularidad en las listas de los modelos más vendidos año tras año e invadiendo las calles de la ciudad a miles. Como consecuencia, también tiene el más cuestionable honor de ser el vehículo más robado, pero eso ya es otra historia. Con semejantes credenciales, debo admitir que tenía curiosidad a ver qué tenía el bicho este.

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Con un acabado en gris oscuro mate, la SH300 es discreta pero innegablemente elegante, y viene equipada con algo que encontré muy práctico: arranque sin llave. Si tienes las llaves encima, basta con acercarse al scooter, apretar un mando giratorio donde normalmente iría la llave y cuando se ilumina en azul, girarlo para desbloquear y arrancarlo. Hay una posición previa que permite desbloquear el asiento.

Los acabados están al nivel de lo que cabe esperar de una marca como Honda, y otros toques destacables incluyen un faro LED para cortas y largas que resultó ser sorprendentemente efectivo por la noche.

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Los únicos puntos negativos son la falta de iluminación del compartimento bajo el asiento, la ausencia de una toma de 12V o USB y la habitual falta de espacio para mi casco.

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El motor es muy suave y no va corto de aceleración para salir por delante del resto del tráfico en los semáforos, se nota más ligera y dispuesta a ganar velocidad en la ciudad que el otro scooter de 300 que he tenido ocasión de probar, la Kawasaki J300. En la autopista, sin embargo, la Kawa mantiene la velocidad más fácilmente. La suspensión es bastante cómoda, aunque unos recorridos cortos hacen que con baches más pronunciados o mayores irregularidades parezca seca, y un radio de giro reducido y centro de masas bajo hacen que sea muy sencillo moverla tanto entre el tráfico como en parado.

En general, me sorprendió lo competente que es este scooter. Hace exactamente lo que se espera de él de forma eficaz, sin inmutarse y usando tan poca gasolina como sea posible (salió una media de 3,6l/100 en mi trayecto habitual). Siendo una Honda, imagino que el mantenimiento será bajo y la fiabilidad excelente, así que cuesta imaginar una herramienta mejor para la ciudad.

Yo no usaría un scooter para ir a ningún sitio que requiriese superar los 80km/h. La protección contra el viento es pobre y la postura de taza de váter causa fatiga rápidamente con el viento impactando directamente en el pecho. El manillar queda demasiado cerca del cuerpo para mi gusto y en general la postura es incómoda al cabo de unos 20 minutos. Sin embargo, si tuviera el dinero y me moviese exclusivamente por ciudad, me lo pensaría. El problema es que son caras de ir sustituyendo cada vez que la roban…

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