Hospitalidad rusa

Día 30 – Miércoles 24 de julio – Moscú (0km)

Me desperté sobre las 8 de la mañana tres una buena noche de descanso y mientras estaba plegando el sofá cama noté un olor delicioso que provenía de la cocina. Entré y me encontré con un almuerzo delicioso a base de huevos, salchichas, tostadas, café… Ilia me dijo que ha había llamado al trabajo y había pedido el día libre, así que me podía enseñar Moscú.

Hablamos de nuestros respectivos trabajos mientras desayunábamos y nos conocimos un poco mejor a pesar de la barrera idiomática. Me sorprendió descubrir que era mayor en el ejército ruso, al igual que su padre y su abuelo, que había combatido los alemanes en la segunda guerra mundial en el Mar Negro. Me enseñó sus medallas.

IMG_0145

Tras el desayuno cogimos el autobús y el metro y fuimos a ver el parque VDNKh, que era una especie de exposición universal pero sólo de los países que conformaban la URSS. La exposición abarca un espacio enorme, y para dar una idea del tamaño de la ciudad, esto se encontraba aún en el barrio de Ilia, que no era el centro. Dimos una vuelta por los pabellones, bebimos Kbac, vimos un cohete como el que puso a Gagarin en órbita, un Yak-42, la fuente que representa todas las repúblicas soviéticas y subimos a una noria que nos ofreció unas vistas excelentes de la zona. En la otra punta de la exposición, pasamos por delante del museo del espacio y del imponente hotel Cosmos, con una estatua de Charles DeGaulle enfrente.

IMG_0033

El metro nos llevó al centro, donde visitamos la galería Tretyakov, que contiene algunos de los trabajos de los mejores artistas rusos. Desde allí, cruzamos el río Moskva y vi el Kremlin por primera vez.

IMG_0061

Hay algunas ciudades tan incrustadas en la cultura popular que de algún modo han pasado a formar parte del subconsciente colectivo y cuando las vemos por primera vez nos resultan familiares, como si ya hubiésemos estado allí. Esa fue la sensación que me embargó al pasar por delante de la entrada principal del Kremlin y doblar la esquina para entrar en la Plaza Roja. La segunda cosa que me pasó por la cabeza fue “¿Cómo consiguió Mathias Rust plantar un avión aquí?” ya que la plaza parecía más pequeña de lo que había imaginado. La culpa la tenía en parte el hecho de que estaban preparando alguna especie de concierto de música religiosa en la plaza y habían levantado un escenario enorme que arruinaba por completo las vistas de la plaza. Menuda suerte la mía…

IMG_0080

Fuimos a comer a un sitio llamdo My-My (se pronuncia Mu-Mu) que es una cadena de comida rápida rusa, y luego visitamos el interior del Kremlin. De vuelta a casa, Ilia me llevó a hacer un tour de las estaciones de metro más espectaculares de la ciudad, con sus grandes vestíbulos, esculturas y lámparas.

IMG_0127

Había sido un día agotador pero maravilloso, y decidí partir hacia San Petersburgo al día siguiente, ya que ya había visto todo lo que quería ver en Moscú y quería asegurarme de tener tiempo para completar la ruta y visitar todo lo que quería visitar de bajada del Nordkapp. Sin embargo, después de cenar Ilia tenía reservada una última sorpresa. Esperó a que anocheciese y, sin tráfico en las calles, me llevó en su coche a hacer un tour nocturno de la ciudad. Fue genial, no sólo porque vi las calles principales que me había perdido, sino porque ir de pasajero significaba que podía apreciar lo que estaba viendo. El problema de ir en moto por Rusia es que uno tiene que concentrarse al 100% en lo que está haciendo. Aparta los ojos de la carretera para mirar el paisaje o un edificio, te das con un socavón, caes y mueres. Aparta los ojos del tráfico a tu alrededor, un camión cambia de carril, te aplasta y mueres. Suelta una mano del manillar para descansar o tocar el GPS, la rueda delantera atrapa una grieta, la moto colea, te tira y mueres. Todo esto implica que no tienes mucho tiempo de ver nada más que no sea la carretera o el tráfico durante kilómetros y kilómetros, así que la visita nocturna por la ciudad fue muy bienvenida.

Para culminar el paseo, Ilia me llevó a un lugar enfrente de la universidad donde se reúnen los moteros. Si alguna vez os dicen que hay muchos moteros en Moscú y creéis que puede que no sea cierto porqué no veis demasiados por las calles, pasad por este sitio. Hay cientos de ellos, cada noche de la semana, reunidos aquí.

Empezaba a hacer frío, así que nos retiramos hacia casa y nos tomamos una cerveza que ilia había comprado antes. Me supo muy mal tener que irme a la mañana siguiente, había sido un anfitrión maravilloso, pero tenía una jornada muy larga hasta la siguiente ciudad y aún más hacia el norte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s